
La FIA fija dos nuevas reuniones para resolver la controversia del vacío legal en los motores antes de que empiece la temporada
por Simone Scanu
La Fórmula 1 se encuentra en una encrucijada mientras la cúspide del automovilismo se prepara para uno de los cambios reglamentarios más importantes en más de una década. Sin embargo, antes incluso de que arranque la temporada 2026, el deporte afronta una controversia sin precedentes que amenaza con eclipsar el lanzamiento de la nueva era de unidades de potencia. La FIA ya tiene programadas dos reuniones clave esta semana —un taller técnico el lunes y otra cita del Power Unit Advisory Committee (PUAC) el jueves— en un intento desesperado por alcanzar un consenso sobre lo que se ha convertido en la disputa reglamentaria más polémica del deporte.
La controversia gira en torno a un vacío legal inteligente —algunos dirían ingenioso— que Mercedes y Red Bull habrían encontrado en las especificaciones de la relación de compresión del nuevo reglamento de 2026. Lo que hace que esta situación sea especialmente problemática es que ha dejado al descubierto ambigüedades en el reglamento que ni los organismos rectores ni los equipos supieron anticipar, creando un escenario en el que la innovación y la interpretación normativa chocan de frente.

Entender la controversia
El reglamento de unidades de potencia de 2026 representa el cambio más transformador en la fórmula de motores de la Fórmula 1 desde 2014, cuando Mercedes dominó la era turbo-híbrida. Como parte de estas reformas de gran calado, la FIA redujo la relación de compresión de 18:1 a 16:1, una medida deliberada pensada para igualar el terreno de juego para los nuevos fabricantes y alinearse con las iniciativas de combustibles sostenibles.
Sin embargo, el reglamento incluye una salvedad crítica: las relaciones de compresión solo se miden cuando los motores están fríos y a temperatura ambiente. Este enfoque de medición se ha convertido en la base de toda la controversia. Según los informes, Mercedes y Red Bull han diseñado unidades de potencia que marcan exactamente 16:1 en frío, pero alcanzan relaciones de compresión efectivas significativamente más altas —potencialmente cercanas a 18:1— cuando funcionan a plena temperatura de trabajo en pista.

El mecanismo detrás de este truco es sorprendentemente sencillo y, a la vez, sofisticado: al optimizar la selección de materiales y sus propiedades térmicas, ambos fabricantes han diseñado componentes del motor que se expanden de forma diferencial con el calor, aumentando de facto la relación de compresión geométrica sin vulnerar la letra del reglamento. La ventaja de rendimiento es considerable, y fuentes apuntan a que el aprovechamiento del vacío legal aporta entre dos y cuatro décimas por vuelta dependiendo de las características del circuito.
Quién está preocupado y por qué
La controversia en ciernes ha unido a fabricantes rivales de una forma inédita. Ferrari, Honda y Audi han trasladado conjuntamente serias preocupaciones a la FIA, y Ferrari y sus aliados incluso presentaron una carta conjunta antes de Navidad exigiendo aclaraciones. Estos fabricantes sostienen que el espíritu del reglamento —garantizar igualdad de condiciones— se ha visto socavado, aunque técnicamente no se haya infringido la letra de las normas.

"Son nuevas normas. Tiene que haber igualdad de condiciones", afirmó sin rodeos un representante de un fabricante. "Si alguien se inventa un difusor ingenioso y tú dices que no es lo correcto, nadie más puede tenerlo, pero tú sí puedes quedártelo el resto del año. No tiene sentido. Nunca lo aceptaríamos".
Esta preocupación se ve agravada por una realidad inquietante: ya es demasiado tarde para que otros fabricantes rediseñen sus motores para 2026. El hardware está cerrado. Cualquier decisión contundente de la FIA debe llegar ahora, o la posible ventaja se mantendrá durante toda una temporada —o, peor aún, quedará consolidada hasta 2027.
El difícil equilibrio de la FIA
El director técnico de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, se ha comprometido públicamente a "cerrar este asunto" de una forma "absolutamente clara, en blanco y negro" antes de la primera carrera en Australia. Sin embargo, el organismo rector se enfrenta a una situación extraordinariamente delicada. La FIA debe, al mismo tiempo:
- Mantener claridad reglamentaria y equidad
- Respetar la pericia técnica y la innovación de los fabricantes
- Evitar penalizar a competidores que diseñaron dentro de la literalidad de las normas
- Asegurar un consenso entre equipos con intereses contrapuestos

Durante los recientes talleres técnicos se avanzó algo, con principios generales que se han estado discutiendo entre los fabricantes y la FIA. No obstante, las fuentes indican que no todos los competidores coincidían en todos los puntos, y que solo aproximadamente cuatro equipos estaban bien alineados con las soluciones propuestas.
La semana decisiva que viene
Las reuniones programadas para esta semana representan la última oportunidad realista de resolver el asunto antes de que comience la temporada 2026. El taller técnico del lunes busca establecer un marco para medir la relación de compresión cuando los motores funcionan en caliente —la solución de fondo que se está persiguiendo—. Si de esas conversaciones salen resultados satisfactorios, el tema pasaría el jueves a la reunión del PUAC para una deliberación más formal sobre su implementación.
El director técnico de motores de Ferrari, Enrico Gualtieri, expresó un optimismo prudente en comentarios recientes, señalando que, aunque las conversaciones con la FIA habían sido "positivas", quedaba mucho trabajo por hacer. Su tono comedido refleja la complejidad de lograr un acuerdo universal sobre algo que afecta directamente al equilibrio competitivo.

El elefante en la habitación
Una realidad crucial, pero en gran medida no dicha, planea sobre estas negociaciones: cualquier cambio de norma se enfrenta a un obstáculo importante. Mercedes y Red Bull, los equipos que potencialmente se benefician del supuesto vacío legal, difícilmente apoyarán enmiendas que neutralicen su ventaja competitiva. La FIA debe moverse en este campo minado político sin comprometer la integridad del marco reglamentario de la Fórmula 1.
Que estas reuniones clave de esta semana puedan abrir un camino hacia la resolución sigue siendo incierto. Lo que sí está claro es que la Fórmula 1 no puede permitirse iniciar su reforma de unidades de potencia más importante bajo la sombra de la controversia y las dudas sobre la equidad; y, aun así, eso podría ser exactamente lo que ocurra cuando la temporada 2026 se inaugure en Albert Park, a menos que en los próximos días se produzca un avance decisivo.

Simone Scanu
Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.

