Menú
Síguenos
La FIA acuerda un protocolo de pruebas con el motor en caliente, pero no esperes cambios rápidos en el reglamento

La FIA acuerda un protocolo de pruebas con el motor en caliente, pero no esperes cambios rápidos en el reglamento

por Simone Scanu

4 min de lectura

La primera gran controversia técnica de la era 2026 en la Fórmula 1 ha alcanzado un hito importante, aunque en última instancia incompleto. Tras intensas conversaciones el jueves entre la FIA y los expertos técnicos de los fabricantes de motores, el organismo rector ha logrado consenso sobre una nueva metodología para medir las relaciones de compresión cuando los motores funcionan a temperatura de servicio; un avance significativo que, aun así, se queda lejos de resolver la disputa de fondo.

El núcleo de la controversia

La polémica gira en torno a una interpretación ingeniosa —y supuestamente controvertida— del nuevo reglamento de unidades de potencia de 2026. El reglamento técnico impone una relación de compresión máxima de 16:1, por debajo del límite de 18:1 utilizado durante toda la anterior era híbrida. Sin embargo, una ambigüedad clave ha creado las condiciones perfectas para el juego al límite: las normas especifican que esta medición se realiza únicamente a temperatura ambiente, con el motor en frío.

Según se informa, Mercedes y Red Bull Powertrains han aprovechado este resquicio empleando materiales con distintas propiedades de dilatación térmica en diversos componentes del motor. Cuando estas unidades alcanzan la temperatura de funcionamiento en condiciones de carrera, ciertas piezas —incluidos pistones y culatas— se expanden ligeramente, reducen el volumen de holgura y aumentan de facto la relación de compresión hasta 18:1 o incluso más en pista. La ventaja de rendimiento de este truco se estima en dos o tres décimas por vuelta según las características del circuito, un margen considerable para los estándares actuales.

Esta explotación táctica ha provocado quejas formales de Ferrari, Audi y Honda, que no tienen acceso a este atajo tecnológico y se enfrentan a la posibilidad de quedar en desventaja de forma material durante toda la temporada.

Qué logró realmente la reunión

La reunión técnica de la FIA del jueves —con especialistas de motores de todos los fabricantes— consiguió fijar un punto de acuerdo crucial: ahora existe consenso sobre cómo medir las relaciones de compresión cuando los motores operan a altas temperaturas. Esto supone un progreso real para eliminar la ambigüedad de medición que hoy permite la práctica cuestionada.

Pero este consenso metodológico trae una salvedad decisiva: ponerse de acuerdo sobre cómo medir es fundamentalmente distinto de cambiar las reglas para exigir esas mediciones. Como explicó con franqueza el jefe del proyecto de F1 de Audi, Mattia Binotto, su expectativa realista de la reunión era simplemente "definir una metodología para el futuro" más que lograr una claridad reglamentaria inmediata.

La realidad política: por qué no cambiará nada pronto

El camino desde una metodología acordada hasta su aplicación en el reglamento presenta obstáculos formidables. Cualquier modificación del reglamento técnico requiere una votación formal en la Comisión de F1, el principal órgano de gobierno de la categoría, donde el peso del voto refleja la representación de los equipos. Esto crea una realidad política insalvable: Mercedes opera cuatro equipos y Red Bull opera dos, lo que da a estos fabricantes, en conjunto, el control de una mayoría.

Sin el respaldo de Mercedes o de Red Bull, ninguna propuesta de cambio puede prosperar. En consecuencia, cualquier intento de Ferrari, Audi y Honda de endurecer el reglamento se enfrenta a una derrota casi segura, siempre que los fabricantes señalados mantengan una oposición unificada.

La temporada 2026 sigue sin cambios

A corto plazo, el reglamento se mantiene tal y como está: las mediciones se realizan a temperatura ambiente. Esto significa que Mercedes y Red Bull conservan la ventaja competitiva que les haya aportado su optimización de la relación de compresión, asegurada para toda la temporada del campeonato. La posibilidad de cambios a mitad de año o de medidas urgentes es prácticamente inexistente.

La siguiente fase pasa por conversaciones entre los directivos de los fabricantes para decidir si se propone formalmente un cambio para 2026 o si se aplaza el asunto hasta 2027. Dada la aritmética política y el avanzado estado de desarrollo de las unidades de potencia de 2026 —demasiado tarde para modificaciones de hardware—, una intervención significativa esta temporada parece improbable.

La reunión del jueves de la FIA representa un avance incremental en la gobernanza técnica, pero también cristaliza una realidad persistente de la política de la Fórmula 1: incluso cuando la mayoría identifica una posible desigualdad competitiva, corregirla resulta extraordinariamente difícil cuando las partes beneficiadas controlan el mecanismo de votación.

Simone Scanu

Simone Scanu

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.

La FIA acuerda un protocolo de pruebas con el motor en caliente, pero no esperes cambios rápidos en el reglamento | F1 Live Pulse