
Domenicali explica cómo las nuevas regulaciones han convencido a Cadillac y Audi para dar el salto a la F1
por Simone Scanu
La Fórmula 1 se encuentra en un punto de inflexión. Con la llegada de Cadillac como el 11.º equipo del deporte, la adquisición de Sauber por parte de Audi y una alianza reactivada entre Honda y Aston Martin, la temporada 2026 representa algo más que un cambio normativo: señala una reorientación profunda de las prioridades de la industria del automóvil dentro del automovilismo. En el centro de este giro sísmico hay un factor clave: las revolucionarias regulaciones de la unidad de potencia que el CEO de la F1, Stefano Domenicali, ha defendido como transformadoras para el futuro del deporte.
La confianza de Domenicali en la dirección técnica de 2026 resultó premonitoria. En declaraciones a F1.com, el máximo responsable de la F1 mostró un entusiasmo sin reservas por la entrada de Cadillac, afirmando: “Cadillac es uno de los fabricantes más importantes del mundo. Van a invertir mucho. Van a aportar nueva energía, y creo que eso está relacionado con el hecho de que hemos tomado la decisión técnica correcta en lo que respecta a las regulaciones.” No era un simple elogio diplomático: reflejaba una visión estratégica que logró atraer de nuevo al deporte a varios gigantes del automóvil.

La revolución del 50:50 en la potencia
La piedra angular de la obra maestra regulatoria de Domenicali está en la audaz división 50:50 de la potencia entre el motor de combustión interna y la energía eléctrica. Esta arquitectura supone un cambio radical respecto a los sistemas híbridos que han regido la F1 desde 2014, donde la potencia eléctrica aportaba apenas el 20% del rendimiento total.
El nuevo paradigma lo reconfigura todo. El motor V6 turboalimentado de 1,6 litros mantiene su arquitectura base, pero recibe ajustes clave. Lo más significativo es que se elimina la Motor Generator Unit-Heat (MGU-H), un sistema notoriamente complejo que recupera energía de los gases de escape. Aunque era eficaz, la MGU-H nunca se trasladó a la tecnología de los coches de calle, lo que la convertía en un elemento ornamental en una industria cada vez más centrada en la viabilidad de los híbridos.
En su lugar, la Motor Generator Unit-Kinetic (MGU-K) se ha potenciado de forma drástica y ahora entrega 350 kW a las ruedas traseras, casi el triple de sus anteriores 120 kW. Este salto en electrificación implica que los coches de nueva generación recuperarán energía no solo durante la frenada, sino también al rodar por inercia y bajo aceleración, alterando de manera fundamental la relación mecánica entre las acciones del piloto y el despliegue de potencia.

Atraer a los gigantes
El marco regulatorio de Domenicali logró lo que versiones anteriores no consiguieron: hacer que la Fórmula 1 fuera tecnológicamente relevante para fabricantes que lidian con los retos de la electrificación y la sostenibilidad. “La unidad de potencia ha sido relevante no solo para atraer a Cadillac, sino que tenemos a Audi, tenemos a Honda. Así que es un gran momento para todos nosotros,” reflexionó Domenicali.
El ecosistema ampliado de fabricantes subraya el atractivo de las regulaciones. Mercedes y Ferrari aportan continuidad como proveedores consolidados de motores, pero la parrilla de 2026 contará con cinco fabricantes de unidades de potencia en total. La asociación de Ford con Red Bull Powertrains, el regreso de Honda como proveedor oficial completo para Aston Martin y el desarrollo interno del motor de Audi representan una diversidad sin precedentes. Mientras tanto, la salida de Renault —y el posterior cambio de Alpine a motores cliente de Mercedes— demuestra cómo incluso las despedidas reconfiguran el panorama competitivo.

La entrada de Cadillac ejemplifica el poder de atracción de las regulaciones. El fabricante estadounidense utilizará inicialmente unidades de potencia Ferrari, con un programa de motor oficial de General Motors previsto para 2029. Este enfoque por fases refleja tanto la ambición técnica como el compromiso de recursos que inspiran las nuevas normas.
Un chasis más limpio, más rápido y más eficiente
Más allá de las unidades de potencia, las regulaciones de chasis para 2026 reinventan de forma fundamental la estética y el rendimiento de la F1. Los coches serán más cortos, más estrechos, más ligeros y más ágiles: parámetros de diseño orientados explícitamente a mejorar las carreras en pista. Este renacimiento mecánico se extiende a la aerodinámica activa, donde los elementos del alerón delantero y trasero se ajustan dinámicamente entre Corner Mode y Straight Mode para optimizar la carga aerodinámica y la gestión de la resistencia.

El Boost Mode, accionado por el piloto, es otra innovación: otorga a los pilotos control manual sobre el despliegue máximo de potencia combinada del conjunto motor-batería, añadiendo una dimensión estratégica a la táctica de carrera.
El shakedown de Barcelona
La credibilidad del marco regulatorio recibió un espaldarazo durante el shakedown de Barcelona de enero. Audi, pese a poner en pista un solo coche —a diferencia de los fabricantes consolidados, que rodaron con múltiples variantes cliente— completó 243 vueltas en cinco días, acumulando kilometraje esencial pese al calendario de desarrollo comprimido.

Un momento fascinante para el deporte
La visión más amplia de Domenicali va más allá de atraer fabricantes. “Como siempre, cuando introducimos nuevas regulaciones, es un gran momento para nuestro mundo porque es emocionante y atrae la atención desde una perspectiva técnica,” explicó. El jefe de la F1 destacó cómo cientos de ingenieros, pilotos adaptándose a maquinaria desconocida y equipos optimizando configuraciones crean un “momento fascinante” que acelera el entusiasmo colectivo.
Las regulaciones de 2026 representan la revisión técnica más ambiciosa de la F1 en la era moderna del deporte. Al priorizar la integración de combustibles sostenibles, una electrificación radical y tecnología híbrida relevante para los coches de calle, Domenicali no se ha limitado a introducir nuevas reglas: ha reposicionado a la Fórmula 1 como un banco de pruebas esencial para la innovación automotriz en la transición tecnológica más decisiva del automovilismo.
El paddock ha respondido en consecuencia, con una parrilla de 22 coches y una participación de fabricantes sin precedentes. Para la F1, esa confirmación lo es todo.

Simone Scanu
Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.

