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Los F1 necesitan "ponerse a dieta": la FIA se mantendrá firme con los límites de peso de 2026

Los F1 necesitan "ponerse a dieta": la FIA se mantendrá firme con los límites de peso de 2026

por Simone Scanu

5 min de lectura

La FIA lo ha dejado claro: no habrá negociación sobre la reducción del peso mínimo en 2026, pese a la intensa presión de los equipos de Fórmula 1 que piden margen. Mientras el deporte se prepara para introducir su mayor revolución técnica en años, el organismo rector está decidido a revertir casi dos décadas de “engorde” de los monoplazas recortando 30 kg del peso mínimo del coche, bajándolo de 800 kg a 768 kg. Esta intervención drástica marca un punto de inflexión en la filosofía regulatoria de la F1 y deja un mensaje claro: la eficiencia y el rendimiento por kilogramo se impondrán a la carrera armamentística sin fin que ha definido las últimas temporadas.

La crisis del peso: cómo la Fórmula 1 se volvió demasiado pesada

La Fórmula 1 moderna se ha convertido en víctima de su propio éxito. Desde 2010, el peso mínimo de los coches de F1 se ha disparado en 180 kg, transformando la maquinaria del deporte en mastodontes cada vez más torpes. Los coches actuales son aproximadamente 50 veces más complejos que sus equivalentes de hace 20 años, cargados con una “enorme plétora” de sistemas y dispositivos diseñados para arañar ganancias de rendimiento marginales. El resultado es un campeonato en el que la agilidad se ha sacrificado en el altar del progreso incremental, alterando de forma fundamental el carácter de las carreras.

El reglamento de 2026 representa la respuesta contundente de la FIA a esta tendencia. El nuevo plan contempla coches más cortos (3.400 mm de batalla, 200 mm menos), más estrechos (1.900 mm de ancho, 100 mm menos) y una complejidad aerodinámica significativamente reducida. Estos cambios no son cosméticos; son estructurales: un compromiso filosófico para recuperar la máquina de carreras dinámica y ágil que durante años definió la cima del automovilismo.

Por qué los equipos se resisten

Los equipos entienden la magnitud del reto que se avecina. El jefe de Williams, James Vowles, ha expresado su preocupación de que muchos competidores tengan dificultades para cumplir el requisito de peso a comienzos de 2026. No es una inquietud infundada: recortar 30 kg de masa a un coche manteniendo prestaciones, fiabilidad y seguridad supone un obstáculo de ingeniería extraordinario. Con calendarios de desarrollo comprimidos por la rapidez de la transición, algunos equipos han empezado a presionar para obtener alivio, solicitando que la FIA eleve el peso mínimo para ganar flexibilidad de diseño.

Sin embargo, sus peticiones han caído en saco roto… y con razón.

La línea dura de la FIA: disciplina antes que concesiones

El director de Monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, ha sido tajante: la Fórmula 1 necesita disciplina, no flexibilidad. En ciclos reglamentarios anteriores, el organismo rector se mostró dispuesto a atender las demandas de los equipos ajustando los límites de peso cuando los coches llegaban pasados. Ese patrón creó un círculo vicioso: los equipos diseñaban sistemas de rendimiento no esenciales y luego presionaban para subir el peso y poder encajarlos, un proceso que Tombazis describe como falta de “disciplina” en las decisiones de ingeniería.

“Nos gustaría poner a la Fórmula 1 a dieta”, afirmó Tombazis sin rodeos. “Está pasando de obesa a con sobrepeso y tenemos que apretar un poco más pensando en el futuro. Fuimos bastante firmes en que no vamos a retocar el peso por demanda de los equipos”.

La postura de la FIA es inamovible porque las pruebas sugieren que el objetivo de 768 kg es alcanzable: varios equipos ya están operando en el límite o ligeramente por debajo. El verdadero trabajo no está en lo imposible desde el punto de vista técnico, sino en cultivar la disciplina para hacerse las preguntas clave durante la fase de diseño. En lugar de buscar soluciones a posteriori, los equipos deben evaluar cada sistema con una honestidad brutal: “Ese sistema nos va a dar X décimas por vuelta, va a pesar kilo y medio más… ¿merece la pena?”

Desgranando la ecuación del peso: dónde se van los kilos

Para entender por qué los F1 modernos se han vuelto tan pesados, hay que mirar tres grandes factores. Primero, la infraestructura de seguridad aporta una masa considerable; los coches son exponencialmente más seguros que antes, y la FIA no acepta compromisos en la protección del piloto. Segundo, las nuevas unidades de potencia sostenibles —incluidas baterías avanzadas, turbos y sistemas híbridos— añaden peso de forma inevitable. Tercero, el aumento de dimensiones y la complejidad aerodinámica se han ido acumulando poco a poco a medida que los equipos perseguían la optimización del rendimiento.

El reglamento de 2026 aborda este problema multifactorial con cambios coordinados: la nueva unidad de potencia incorpora un revolucionario reparto 50/50 entre motor de combustión y potencia eléctrica, con la parte eléctrica pasando de 120 kW a 350 kW. El chasis, más pequeño y estrecho, reduce la necesidad de material. La carga aerodinámica cae un 30% y la resistencia al avance un 55%, lo que permite una carrocería más simple y ligera.

768 kg es solo el comienzo

De forma significativa, la FIA ve el mínimo de 768 kg no como un destino final, sino como un punto intermedio. Tombazis ha declarado que el organismo planea llevar la reducción de peso “mucho más lejos” en temporadas futuras, con el objetivo de crear máquinas de carreras cada vez más ágiles y dinámicas. Este compromiso a largo plazo indica que 2026 es el primer capítulo de una transformación de varios años, no una intervención puntual.

Simone Scanu

Simone Scanu

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.

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