
Andrea Stella pide una mejor comunicación con los aficionados sobre el radical reglamento de F1 para 2026
por Simone Scanu
La Fórmula 1 está al borde de una transformación. La temporada 2026 introducirá la revisión reglamentaria más profunda de la historia del deporte, redefiniendo de raíz cómo se diseñan, se propulsan y se compiten los coches. Pero mientras equipos y fabricantes se preparan para este cambio sísmico, el jefe de McLaren, Andrea Stella, ha lanzado una advertencia importante: el deporte debe asegurarse de que los aficionados entiendan lo que están viendo, o corre el riesgo de dejar a la audiencia desconcertada ante los cambios radicales que se avecinan.
La complejidad detrás de la revolución
El llamamiento de Stella va directo al corazón de un desafío clave para la Fórmula 1 de cara a 2026. El nuevo reglamento supone un reinicio de ingeniería sin precedentes que va mucho más allá de retoques estéticos. Los coches serán 20 centímetros más cortos y 10 centímetros más estrechos, y perderán 30 kilos hasta quedarse en 768 kg. Más importante aún, la arquitectura de la unidad de potencia se ha replanteado por completo, con un reparto híbrido casi 50-50 entre el motor de combustión interna y la energía eléctrica, y un asombroso aumento del 300% en el despliegue de energía eléctrica.
Este cambio de base convierte a la Fórmula 1, de una categoría predominantemente dependiente del combustible, en un campeonato híbrido-eléctrico. Las implicaciones son enormes: la dinámica tradicional de carrera pasa a un segundo plano frente a la estrategia de gestión de energía. Los pilotos ya no podrán limitarse a ir a fondo; en su lugar, tendrán que equilibrar niveles de batería, recuperar energía en curvas y frenadas y tomar decisiones en fracciones de segundo sobre cuándo desplegar potencia.
El paradigma del “modo adelantamiento”
En el centro del argumento de Stella está la sustitución revolucionaria del DRS por un modo manual de sobrepotencia del motor, conocido coloquialmente como “modo adelantamiento”. A diferencia del sencillo sistema de apertura del alerón al que los aficionados se han acostumbrado desde 2011, este nuevo sistema ofrece a los pilotos impulsos temporales de potencia híbrida cuando están a menos de un segundo de un rival. El sistema permite que el componente MGU-K entregue un máximo de 350 kW a velocidades de hasta 220 mph.
"Es importante que, en estos escenarios en los que se producen adelantamientos, y puede parecer un poco raro que un coche adelante tan fácilmente a otro, es importante que los espectadores entiendan por qué fue tan fácil", explicó Stella. Su preocupación está justificada. El piloto de Mercedes George Russell ya ha pronosticado que los adelantamientos se producirán "en lugares insólitos" donde los aficionados nunca los han visto antes, una prueba de hasta qué punto cambiará el paradigma de las carreras.
Aerodinámica activa: otra capa de complejidad
Más allá de la gestión de energía, la introducción de la aerodinámica activa añade otra dimensión que también requerirá explicación. Los coches de 2026 contarán con alerones delantero y trasero móviles que funcionarán en dos estados distintos: “modo X” y “modo Z”. En modo Z, los alerones se cierran por completo para maximizar la carga aerodinámica en curva. El modo X abre los flaps para reducir la resistencia y aumentar la velocidad en recta, y solo estará disponible en zonas designadas del circuito.
Este sistema, aparentemente sencillo, tiene consecuencias profundas. Como subrayó Stella, los pilotos deberán entender las implicaciones en el consumo de energía: "Si tus alerones no están abiertos, el coche va a ir mucho más bajo y de repente puedes ver chispas y que toque fondo". La interacción estratégica entre la posición del alerón, el estado de la batería y las oportunidades de adelantamiento crea una partida de ajedrez multidimensional que a los observadores casuales les puede costar comprender sin el contexto adecuado.
Por qué importa la comunicación
La defensa de Stella de una comunicación transparente con los aficionados refleja una comprensión madura del panorama comercial de la Fórmula 1. El deporte ha vivido un crecimiento sin precedentes en los últimos años, atrayendo a millones de nuevos espectadores a través de plataformas de streaming y redes sociales. Sin embargo, esta audiencia ampliada trae consigo mayores expectativas de accesibilidad y claridad.
Si las carreras se convierten en un aparente caos —con adelantamientos que parecen inexplicables, una gestión de batería que se percibe arbitraria y ajustes de alerón que parecen fallos—, incluso los aficionados más fieles pueden desconectarse. El marco reglamentario debe desmitificarse desde el primer día, con retransmisores, equipos y la FIA colaborando para educar a los espectadores sobre el “por qué” detrás de cada adelantamiento y cada decisión estratégica.
"Cuanto más dejemos todo esto claro a los aficionados y a los espectadores, más se sentirán implicados, y más podremos seguir ofreciendo un espectáculo tan potente como el que hemos sido capaces de dar en la Fórmula 1", concluyó Stella.
El reto de la retransmisión que se avecina
Los socios de retransmisión de la Fórmula 1 afrontan una responsabilidad educativa sin precedentes. Los gráficos en tiempo real que muestren niveles de batería, tasas de recuperación de energía y configuraciones de los alerones pasarán a ser esenciales, no un simple complemento. Los equipos de comentaristas tendrán que evolucionar: de describir lo que ocurre a explicar por qué ocurre, un cambio de fondo respecto a la retransmisión deportiva tradicional.
La temporada 2026 promete carreras espectaculares. Con un reglamento nuevo que sigue el patrón ya conocido de provocar sacudidas competitivas similares a las de 2022, los aficionados deberían esperar duelos emocionantes entre fabricantes. Pero ese espectáculo exige comprensión. El llamamiento de Andrea Stella a una comunicación abierta no es solo la sugerencia de un jefe de equipo: es un plan para preservar la accesibilidad de la Fórmula 1 en un momento en el que la complejidad técnica podría alejar a las mismas audiencias que el deporte ha trabajado incansablemente por atraer.

Simone Scanu
Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.

