
El accidente de Hadjar en Barcelona amenaza la preparación de Red Bull para 2026
por Simone Scanu
El prometedor arranque de Red Bull en los test de pretemporada 2026 dio un giro dramático el martes, cuando el nuevo piloto Isack Hadjar estrelló el RB22 durante el segundo día del shakedown en el Circuit de Barcelona-Catalunya. En unas traicioneras condiciones de lluvia durante la última hora de rodaje, el francés perdió el control del coche en la curva 14 —la rápida derecha que desemboca en la recta principal— y trompeó de espaldas contra las protecciones. El impacto causó daños importantes en el alerón trasero y la suspensión del monoplaza 2026 de Red Bull, obligando al equipo a dar por terminada la sesión antes de tiempo y sembrando dudas sobre el resto de su programa de pruebas.
El incidente llegó de forma inesperada, teniendo en cuenta el arranque excepcional de Hadjar en su etapa con Red Bull. Apenas 24 horas antes, en la jornada inaugural del lunes, el joven talento había liderado la tabla de tiempos y completado 107 vueltas, aportando a los ingenieros datos de enorme valor sobre la nueva máquina. El contraste no podría ser mayor: un día de productividad seguido de una tarde que dejó más preguntas que respuestas en Milton Keynes.
¿Error o problema de equipo?

La causa exacta del golpe de Hadjar sigue envuelta en la incertidumbre. Dado el carácter a puerta cerrada del test, sin datos oficiales de tiempos y con una observación externa limitada, a los analistas les ha resultado difícil determinar si el accidente se debió a un error del piloto o a un fallo del coche. Lo que sí está claro, sin embargo, es que las condiciones de mojado supusieron un desafío formidable para todos los pilotos que se enfrentaban a la desconocida maquinaria de 2026. Más temprano, incluso Lewis Hamilton —siete veces campeón del mundo— acabó en la grava con su Ferrari en su primera salida en Barcelona, aunque evitó daños importantes.
Max Verstappen, compañero de Hadjar, había superado con éxito la sesión matinal antes de ceder el coche a la hora de comer. El cuatro veces campeón del mundo completó 27 vueltas por la mañana y marcó un primer registro con neumáticos de seco de 1:19.578, aproximadamente 1,5 segundos más lento que el mejor tiempo del lunes. Su paso más seguro por las condiciones cambiantes aporta algo de perspectiva sobre las variables de la tarde.
Queda un día, pero sigue habiendo muchas incógnitas
El accidente ha generado un auténtico dilema para la estrategia de pruebas de Red Bull. Los 11 equipos que participan en el discreto shakedown de Barcelona disponen de tres de los cinco días posibles de rodaje en pista. Tras haber consumido ya el lunes y el martes, Red Bull se queda con solo un día para extraer datos críticos de su revolucionario nuevo paquete. La aritmética es implacable: con numerosos sistemas por evaluar, nuevos procedimientos operativos por establecer y un sinfín de incógnitas sobre el comportamiento del coche, Red Bull se enfrenta a una decisión estratégica sobre si utilizar ese último día de inmediato o esperar a conocer el alcance de las reparaciones.
Laurent Mekies, director del equipo Red Bull, subrayó el enfoque prudente tras el incidente. "La prioridad ahora mismo es evaluar los daños del coche y ver qué nos permite en términos de oportunidades para rodar en los próximos días", explicó Mekies. "Solo nos queda un día, así que tenemos que asegurarnos de jugar esa carta con cuidado, y es un análisis que todavía llevará unas horas". Sus palabras reflejan cómo el accidente ha transformado la semana de Red Bull: de un ejercicio para ganar impulso a una operación de control de daños.
El panorama general: la transformación de Red Bull en 2026
Para entender la magnitud del programa de pruebas de Red Bull, hace falta contexto sobre el reto sin precedentes que afrontan esta temporada. Este año marca la primera vez que Red Bull opera su propia unidad de potencia, desarrollada mediante una asociación con Ford como co-proveedor. Se trata de un cambio sísmico para la organización, que pasa de ser cliente de motores a convertirse en un fabricante plenamente integrado, responsable tanto del chasis como del desarrollo del propulsor.
Las declaraciones de Mekies tras la sesión destacaron la importancia de esta transición. "Sabíamos que sería un momento muy especial estar aquí por primera vez con el RB22 y nuestra propia unidad de potencia", reflexionó el jefe del equipo. La puesta en pista del coche a las 9:15 de la mañana del lunes constituyó un hito —uno que, según Mekies, merecía "un gran gracias y enhorabuena a todo el mundo en Milton Keynes, tanto del lado del chasis como del de la unidad de potencia".
Sin embargo, como añadió con cautela, "es muy pronto y, por supuesto, nada es perfecto", pero el equipo pudo "empezar a aprender y a trabajar como un solo equipo". El test de Barcelona, por tanto, cumple un doble objetivo: validar la integración de la nueva unidad de potencia y establecer datos base de rendimiento para el revolucionario reglamento de motores de 2026, que altera de forma drástica el panorama técnico de la F1.
La lección de Hadjar en los test modernos de la F1
Para Hadjar, en lo personal, el incidente deja una lección contundente sobre los márgenes implacables de la Fórmula 1 actual. El joven talento se ganó su oportunidad en Barcelona tras impresionar en categorías inferiores por su velocidad y su capacidad de adaptación dentro del sistema Red Bull. Pero el éxito del lunes no hizo más que amplificar el impacto del contratiempo del martes: un recordatorio de que, en una era de nuevas normas, coches desconocidos y ventanas de test comprimidas, el más mínimo lapsus de concentración o de comprensión del vehículo puede salir caro.
Mekies, no obstante, defendió a su piloto frente a cualquier reacción exagerada. "Esta tarde las condiciones eran muy complicadas, así que es una pena que terminara así, pero forma parte del juego", afirmó. También recalcó que el lunes de Hadjar había mostrado señales reales de potencial pese al desenlace del martes: "Estas dificultades llegaron después de un día muy, muy positivo ayer, tanto por el número de vueltas que Isack pudo completar con el coche, como por su aprendizaje, su desarrollo y el feedback a los ingenieros".
Lo que viene
Red Bull entra ahora en un periodo de evaluación intensa. El equipo debe equilibrar la urgencia de extraer la máxima información de su último día de pruebas con la realidad práctica de analizar y, potencialmente, reparar los daños del martes. Las respuestas a estas preguntas marcarán de forma tangible el enfoque de Red Bull en las últimas semanas antes de que arranque la temporada 2026, una campaña en la que la nueva asociación de unidad de potencia y el reglamento técnico revisado redefinirán de nuevo las jerarquías competitivas.
Por ahora, la agenda de Red Bull en Barcelona queda en el aire, con la promesa del lunes eclipsada por las complicaciones del martes.

Simone Scanu
Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.

