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Fred Vasseur expresó una auténtica perplejidad ante la decisión de la Fórmula 1 de modificar su procedimiento de salida durante los test de pretemporada de 2026 en Baréin, pese a que, según se afirma, la FIA había asegurado a los equipos que el protocolo vigente se mantendría sin cambios. La frustración del jefe de Ferrari se centra en un principio básico de ingeniería: la eliminación del MGU-H (Motor Generator Unit-Hybrid) iba a generar sí o sí complicaciones de “turbo lag”, y Ferrari diseñó su unidad de potencia en consecuencia, basándose en esas garantías regulatorias.
"Esto se sabía desde el primer día", afirmó Vasseur, subrayando que los desafíos eran previsibles desde el momento en que se cerró el reglamento técnico. Lo que hace especialmente sólida su postura es que Ferrari ya había planteado explícitamente a la FIA sus preocupaciones sobre los procedimientos de salida un año antes de los test, y en aquel momento fue ignorada.
El problema técnico de fondo es sencillo: sin el MGU-H para hacer girar el turbocompresor a bajas revoluciones, los pilotos se enfrentan ahora a un turbo lag más prolongado: el retraso necesario para que la turbina alcance su velocidad de giro óptima. Ese retraso implicaba que los coches no podían entregar el par necesario para una arrancada ideal desde la parrilla. Como respuesta, Ferrari desarrolló un turbocompresor más pequeño, pensado para minimizar la inercia y reducir el retraso total, asumiendo compromisos estratégicos en la arquitectura de la unidad de potencia.
Sin embargo, esas decisiones de diseño se apoyaban en una suposición clave: que la FIA mantendría su procedimiento de salida original. Ferrari apostó a que la coherencia normativa premiaría las decisiones de ingeniería más prudentes. Esa apuesta parecía razonable hasta que las preocupaciones de seguridad —y quizá también las inquietudes competitivas de los rivales— llevaron a la FIA a introducir una secuencia de aviso de cinco segundos con luz azul antes de activar las tradicionales luces rojas.
Aunque la irritación de Vasseur es evidente, el argumento de la FIA se apoya en la seguridad. Se planteó la posibilidad de colisiones graves en la línea de salida si los pilotos no podían reaccionar a tiempo ante coches que arrancaran lentamente delante. Otros jefes de equipo, incluido McLaren, señalaron riesgos de seguridad legítimos que no podían descartarse únicamente por motivos competitivos.
Aun así, el contraargumento de Vasseur tiene peso: los equipos que diseñaron sus unidades de potencia con filosofías distintas no deberían beneficiarse de giros regulatorios que, en la práctica, anulan las decisiones estratégicas tomadas de buena fe por ingenieros más cautos.
Los test han mostrado que el procedimiento modificado —con una ventana de preparación más larga— parece funcionar de forma adecuada. El jefe de Haas, Ayao Komatsu, cuyo equipo utiliza unidades de potencia Ferrari, confirmó que la nueva secuencia ha resuelto las preocupaciones de seguridad previstas, manteniendo al mismo tiempo la integridad competitiva.
En última instancia, la frustración de Vasseur refleja un principio más amplio de la F1: la certeza regulatoria importa más que las enmiendas de última hora, por bienintencionadas que sean. Las advertencias tempranas de Ferrari merecen una consideración mayor en futuras discusiones regulatorias.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.
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