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Sebastian Vettel protagonizó un regreso puntual a Ferrari durante los preparativos del Gran Premio de Italia, pilotando el legendario F2002 en Monza dentro del homenaje del equipo a Michael Schumacher y su imborrable legado.
El cuatro veces campeón del mundo se retiró de la Fórmula 1 al concluir la temporada 2022 tras competir dos años con Aston Martin. Sin embargo, su época más destacada llegó con la Scuderia, a la que se unió en 2015 y donde cosechó 14 victorias en grandes premios y 55 podios. Estas estadísticas sitúan a Vettel entre los pilotos más laureados de la historia de Ferrari.
El que fuera compañero de equipo de Schumacher durante años, Rubens Barrichello, ya había rodado con el F2002 por el trazado de Monza el sábado. Vettel tomó el relevo el domingo, completando varias vueltas al circuito donde consiguió su primer triunfo en la F1 en 2008. Además, deleitó a los aficionados haciendo trompos sobre el asfalto, sumando un instante festivo a una jornada cargada de emociones.

El homenaje cobró un significado especial en un fin de semana volcado con la figura del 'Káiser'. El vínculo del equipo italiano con el heptacampeón también ha vuelto al primer plano tras conocerse el tráiler de Schumacher ’94: así nació la leyenda, documental que profundiza en la conquista de su primera corona mundial y en la dramática temporada de 1994.
Vettel dejó bien claro que la experiencia iba mucho más allá de pilotar un monoplaza histórico del Cavallino Rampante. “Tengo una mezcla de sentimientos tremenda”, confesó al bajarse del coche. “Por un lado, es un monoplaza maravilloso de conducir, una máquina increíble. Pero, por encima de todo, es el coche de Michael”.
El alemán añadió: “Él no está hoy aquí, pero lo he sentido muy presente en cada vuelta, y espero que todos ustedes también lo hayan escuchado y sentido”.
Visiblemente emocionado al recordar la estrecha relación que compartía con Schumacher, Vettel bromeó con ternura: “Ahora soy yo el que tiene los ojos llorosos”. También dedicó unas palabras de gratitud a los apasionados tifosi y reafirmó su inquebrantable pasión por la Fórmula 1.
El F2002 se mantiene en la memoria como uno de los coches más dominantes de todos los tiempos en la F1, una máquina con la que Schumacher subió al podio en todas las carreras de aquella temporada. Vettel admitió que el carácter de la fiera se percibe de inmediato.
“Es sumamente emocionante. No necesitas muchas vueltas para captar el alma de este coche”, explicó. “Te das cuenta enseguida de que estás ante algo verdaderamente especial”.
Pese a que sintió la tentación de exprimir el potencial del monoplaza, Vettel reconoció que prefirió saborear cada segundo para que el instante perdurara. Su mensaje final no dejó dudas: la jornada pertenecía a Schumacher. “Miro con ilusión lo que vendrá en el futuro, pero hoy es el momento de Michael, y le enviamos todo nuestro cariño y nuestras emociones”.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.