
Abu Dabi 2021: un excomisario de la FIA afirma que a Max Verstappen le "regalaron" el título mundial
Las heridas del final de temporada de la Fórmula 1 en 2021 siguen abriéndose mientras un excomisario de la FIA reaviva uno de los debates más polarizantes del automovilismo. Casi cinco años después de aquel fatídico Gran Premio de Abu Dabi, Danny Sullivan —quien ejerció como comisario de la FIA durante dos fines de semana de carrera en la temporada 2021— ha lanzado una crítica mordaz sobre la gestión del director de carrera Michael Masi en la prueba que decidió el campeonato, afirmando que a Verstappen básicamente se le "regaló" el título mundial a través de una serie de decisiones polémicas.
La anatomía de la controversia
El Gran Premio de Abu Dabi 2021 permanece grabado en la historia de la F1 como el momento en que la gloria del campeonato no se decidió por la supremacía del piloto, sino por la interpretación del reglamento. Verstappen y Lewis Hamilton llegaron a la última carrera de la temporada empatados a puntos, un escenario espectacular que prometía un clímax emocionante para una campaña intensa.
Sin embargo, la salida de un coche de seguridad en las últimas vueltas transformó la narrativa por completo. El punto crítico llegó cuando Masi tomó la trascendental decisión de permitir que solo ciertos coches doblados adelantaran al coche de seguridad, en lugar de seguir el procedimiento establecido de permitir que todos los coches doblados recuperaran su posición. Esta aplicación selectiva de las normas resultó decisiva: Verstappen, que había entrado en boxes para montar neumáticos blandos nuevos, se encontró de repente situado justo detrás de Hamilton, quien permanecía con neumáticos duros desgastados que ya habían completado 44 vueltas de carrera.
La realidad matemática era brutal. Hamilton, con gomas gastadas que ofrecían un agarre mínimo, no tenía prácticamente ninguna posibilidad de defenderse de los neumáticos más frescos de Verstappen en la última vuelta. Como el propio Sullivan expresó: "No había ni la más mínima posibilidad de que no lo adelantara en ese momento".
La valoración de Sullivan: un regalo, no una victoria
El análisis sincero de Sullivan atraviesa años de retórica defensiva. El excampeón de la CART IndyCar argumentó que la decisión de Masi de permitir que solo cinco coches doblados adelantaran —en lugar de todos ellos, como dictaba el reglamento— comprometió fundamentalmente la integridad de la carrera. Según Sullivan, si Masi hubiera seguido el protocolo dejando pasar a todos los coches doblados, la carrera probablemente habría terminado bajo banderas amarillas, eliminando la posibilidad de un duelo en la última vuelta.
"Dejó pasar a los cinco y luego puso a Max justo detrás de Lewis. Max había parado a cambiar neumáticos, Lewis no; él lleva neumáticos de clasificación, lleva los rojos. Los neumáticos de Lewis tenían 44 vueltas", explicó Sullivan al canal de YouTube Epartrade. "Básicamente, le regaló el campeonato mundial con esa decisión".
A pesar de sus críticas, Sullivan reconoció la enorme presión a la que se enfrentaba Masi durante esa temporada. El director de carrera estaba navegando su vigésimo tercer fin de semana de carrera consecutivo —en una campaña ya de por sí agotadora— mientras se enfrentaba a la presión constante de los equipos y los medios de comunicación. Sullivan reflexionó que "estos tipos viajan sin parar, los equipos les dan caña todo el tiempo, todo el mundo, hay todo tipo de controversias".
Las consecuencias y la respuesta reglamentaria
Tras la carrera, Mercedes protestó inmediatamente el resultado basándose en varios motivos, cuestionando la interpretación de Masi de las regulaciones del coche de seguridad. Los comisarios finalmente desestimaron la protesta, citando los artículos 48.13 y 15.3, que otorgan al director de carrera la "autoridad suprema" para modificar los procedimientos del coche de seguridad según se considere necesario.
Posteriormente, la FIA reconoció un "error humano" en un informe formal publicado tres meses después de la carrera, lo que finalmente supuso la destitución de Masi de su cargo. El organismo rector se comprometió a reducir las responsabilidades del director de carrera en futuras temporadas para evitar controversias similares.
La perspectiva de Hamilton: en paz, pero sin resolver
Lewis Hamilton, quien perdió el que habría sido su octavo título mundial (un récord histórico), ha hablado recientemente sobre el incidente con una compostura sorprendente. En una entrevista con la revista GQ, Hamilton reconoció sentirse "robado", aunque afirmó que ahora está "en paz" con el polémico desenlace.
"¿Me robaron? Obviamente", declaró Hamilton. Sin embargo, a pesar de decir por radio inmediatamente después de la carrera que el resultado había sido "manipulado", Hamilton estrechó la mano de Verstappen justo después, un gesto que resumió la elegancia deportiva que se exige a los competidores de élite incluso en momentos de profunda decepción.
Los interrogantes de fondo
Los recientes comentarios de Sullivan han vuelto a poner sobre la mesa una cuestión fundamental sobre la gobernanza de la F1: si el reglamento del deporte debería otorgar a un solo individuo la autoridad unilateral para remodelar la conclusión de una carrera que decide un campeonato. Aunque Sullivan subrayó que los comisarios operan como un panel y que no presenció pruebas de parcialidad durante sus 14 años de servicio, el incidente de Abu Dabi 2021 expuso vulnerabilidades potenciales en el marco regulatorio actual.
La controversia se ha convertido en un emblema de un debate más amplio dentro de la F1 sobre la consistencia, la equidad y el equilibrio entre la discreción del director de carrera y el cumplimiento de las regulaciones deportivas publicadas. A medida que el deporte continúa evolucionando, las lecciones de Abu Dabi 2021 siguen siendo instructivas, no como una acusación personal contra Masi, sino como un catalizador para la mejora sistémica en la forma en que se gestionan los momentos más críticos del deporte.
Lo que sigue siendo indiscutible es que el primer campeonato mundial de Verstappen, aunque técnicamente legítimo dentro del marco regulatorio tal como existía, llevará para siempre el asterisco de ese polémico reinicio en la última vuelta, un legado que ni siquiera las victorias en temporadas posteriores han borrado por completo de la memoria colectiva del deporte.

