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Cuando el A526 de Alpine salió a pista en el test de Barcelona a finales de enero, no tardó en que los observadores técnicos del paddock detectaran algo claramente distinto en el alerón trasero. Mientras el resto de la parrilla de Fórmula 1 ha convergido hacia una filosofía de aerodinámica activa bastante similar para 2026, Alpine ha decidido trazar deliberadamente su propio camino, y esa elección está incomodando de verdad a la cúpula del equipo.
La idea predominante en la parrilla de 2026 consiste en rotar hacia arriba el elemento superior del alerón trasero en los modos de baja resistencia, con el punto de giro normalmente situado en el borde de salida. Alpine, sin embargo, ha adoptado el enfoque inverso: el borde de salida se pliega hacia abajo en lugar de que el borde de ataque se eleve. Es una solución mecánica y aerodinámicamente poco convencional que, de inmediato, hizo levantar cejas entre los rivales.
Esta diferencia importa mucho más de lo que podría parecer al principio. La geometría de accionamiento invertida de Alpine genera una modificación más gradual del campo de presiones sobre la superficie del alerón, lo que en teoría permite mantener el flujo adherido durante más tiempo en las fases de transición. En vez de “vaciar” carga aerodinámica de golpe y favorecer la separación del flujo, el equipo de Enstone apuesta por que un cambio progresivo de carga ofrezca una mayor estabilidad de la plataforma trasera justo en los momentos en los que el piloto más la necesita: en la frenada y en la entrada en curva.

Pero la soledad genera ansiedad. Cuando se le preguntó directamente al director general de Alpine, Steve Nielsen, si el hecho de que ningún otro equipo hubiera adoptado este enfoque le ponía nervioso, su respuesta fue refrescantemente sincera: "Por supuesto que sí. No sé si es la correcta, o probablemente sea una pregunta mejor para responder más adelante en la temporada".
Esa duda tiene peso. Alpine vivió una catastrófica temporada 2025, terminando último en el campeonato de constructores, una realidad que condiciona por completo el cálculo de riesgos del equipo. Aunque los enfoques poco convencionales le han funcionado bien a Alpine en el pasado (pioneros de los pontones con undercut, por ejemplo), existe una carga psicológica al ser el único que se sale del guion en un entorno técnico tan regulado. El éxito valida la innovación; el fracaso la deja al descubierto como soberbia.
La incertidumbre va más allá de la simple apariencia. Varios ingenieros de referencia en la parrilla han reconocido que simular con precisión los efectos de la aerodinámica activa sobre las cargas del neumático, la altura trasera y la readhesión del flujo sigue siendo extraordinariamente difícil. Estos fenómenos desencadenan efectos en cascada sobre el equilibrio del coche, la vida del neumático y la estabilidad durante las transiciones de modo. Hasta que se acumule información del mundo real, Alpine está operando parcialmente a ciegas, apoyándose en pintura de visualización de flujo y matrices de tubos Pitot para validar lo que sugieren sus simulaciones.
Ahí es precisamente donde la temporada 2026 cobra importancia. Los equipos están entrando ahora en una ventana crítica de evaluación, analizando las soluciones de los rivales mientras, al mismo tiempo, maximizan su propia comprensión de cómo rinden sus diseños en la práctica. El alerón trasero a contracorriente de Alpine afrontará su primera prueba auténtica frente a una parrilla que, de forma colectiva, ha elegido un camino distinto. Si esa divergencia es una muestra de visión estratégica o un error costoso, está por verse.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.