
Crisis de Pirelli en EE. UU.: cómo la propiedad china podría transformar el suministro de neumáticos en la Fórmula 1
Pirelli, el proveedor exclusivo de neumáticos para la Fórmula 1 desde 2011, se enfrenta a un desafío regulatorio sin precedentes que podría transformar radicalmente su modelo de negocio y, por extensión, la cadena de suministro del deporte. El fabricante italiano encara una posible exclusión parcial o total del lucrativo mercado estadounidense —una de sus regiones más rentables— debido a las nuevas regulaciones de EE. UU. dirigidas a las tecnologías de vehículos conectados vinculadas a capitales chinos. Con la fecha límite de cumplimiento fijada para mediados de marzo de 2026, la situación ha pasado de ser una preocupación comercial a convertirse en un conflicto geopolítico de primer orden.
La propiedad china y el dilema del "Cyber Tyre"
En el núcleo de esta crisis se encuentra la estructura de capital de Pirelli. Sinochem Holdings, una entidad estatal china, controla el 37% de Pirelli, una participación que ha encendido las alarmas en Washington. Las próximas regulaciones estadounidenses, que entrarán en vigor en marzo de 2026, restringen explícitamente el hardware y software para vehículos conectados procedentes de China o Rusia por motivos de seguridad nacional.
La tecnología de vanguardia "Cyber Tyre" de Pirelli —que incorpora sensores para transmitir datos en tiempo real sobre presión, temperatura y desgaste— se encuentra directamente en el punto de mira regulatorio. Si las autoridades estadounidenses consideran que la influencia china sobre las operaciones de Pirelli es significativa, estos neumáticos avanzados podrían enfrentarse a prohibiciones de venta e importación en EE. UU., lo que paralizaría el negocio de repuestos y de fabricantes de equipos originales (OEM) de la marca en dicho país.
Las implicaciones son asombrosas. Pirelli ya ha congelado sus planes de expansión en EE. UU. desde abril de 2025, y sus ejecutivos, incluido el presidente Marco Tronchetti Provera, han reconocido públicamente cómo la participación de Sinochem ha frenado las ambiciones de crecimiento en el crítico mercado norteamericano.
La intervención del gobierno italiano
Consciente de lo que está en juego, el gobierno de Italia —liderado por la primera ministra Giorgia Meloni— se ha movilizado para proteger este activo estratégico. El país está negociando activamente con Pirelli y sus accionistas para reducir la influencia china. Entre las opciones barajadas se encuentran reducir la participación de Sinochem al 10%, congelar sus derechos de voto o gestionar la salida total del inversor chino.
Estas discusiones se intensificaron a principios de enero de 2026, adquiriendo una urgencia añadida a medida que se acerca la fecha límite de marzo. Esta no es la primera intervención de este tipo por parte de Italia; el gobierno ya invocó las regulaciones de "golden power" (poder dorado) en 2023 y 2025 para limitar el control de Sinochem sobre tecnologías sensibles. En abril de 2025, la junta directiva de Pirelli declaró formalmente que la empresa ya no estaba bajo control chino, una afirmación que ahora se enfrenta al escrutinio de las autoridades estadounidenses.
Implicaciones para la Fórmula 1: una vulnerabilidad latente
Aunque estas restricciones se dirigen ostensiblemente a las tecnologías de coches de calle, las posibles repercusiones conllevan implicaciones preocupantes para la Fórmula 1. En un momento en que el campeonato experimenta un crecimiento sin precedentes en Norteamérica —con entradas agotadas en Austin, Miami y Las Vegas—, el deporte depende totalmente de Pirelli para el suministro de neumáticos hasta 2027.
La buena noticia es que los compuestos de competición estándar no incorporan los mismos sensores conectados que los Cyber Tyres, lo que significa que las especificaciones de los neumáticos de F1 no deberían enfrentar restricciones regulatorias directas. Sin embargo, un bloqueo severo del mercado podría desestabilizar indirectamente las finanzas de Pirelli, complicando las cadenas de suministro, aumentando los costes o forzando al fabricante a reconsiderar su compromiso con la F1, un escenario que ni el deporte ni los propietarios de la categoría desearían.
La estrategia de neumáticos de Pirelli para 2026 ya representa un desafío considerable. El fabricante ha rediseñado toda su gama de neumáticos con dimensiones más pequeñas adaptadas a la nueva generación de monoplazas, y los test de Barcelona programados del 26 al 30 de enero marcarán la primera sesión en pista con las nuevas especificaciones. Cualquier interrupción en la capacidad operativa de Pirelli podría poner en peligro esta transición durante un cambio regulatorio crítico.
El camino a seguir: la incertidumbre acecha
Ni Pirelli ni la Fórmula 1 han emitido declaraciones oficiales que aborden directamente los riesgos para el automovilismo derivados de este estancamiento geopolítico. No obstante, es probable que las negociaciones en curso entre el gobierno italiano, Pirelli y Sinochem concluyan mucho antes de la fecha límite de mediados de marzo, siendo la reducción de la participación china el resultado más probable.
Por ahora, los aficionados a la Fórmula 1 pueden estar relativamente tranquilos: el suministro de neumáticos del deporte parece estar a salvo de daños regulatorios inmediatos. Sin embargo, este episodio ilustra claramente cómo las fricciones comerciales globales permean cada vez más incluso en industrias especializadas como el automovilismo, donde la resiliencia de la cadena de suministro y la transparencia en la propiedad se han vuelto tan estratégicamente importantes como la elección del compuesto de los neumáticos.

