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El campeón de Fórmula E, Lucas di Grassi, ha lanzado una dura acusación contra el reglamento técnico de Fórmula 1 para 2026, calificando las nuevas normas híbridas de "extremadamente mal diseñadas". Su crítica va más allá del simple descontento: supone un cuestionamiento de fondo a la filosofía regulatoria de la FIA y plantea preguntas incómodas sobre si la principal categoría del automovilismo se ha desviado del camino en su transición hacia la electrificación.
Las palabras de di Grassi tienen un peso especial por su doble perspectiva: ex piloto de F1 y actual campeón de Fórmula E. En declaraciones a Motorsport.com, explicó una distinción que muchos pasan por alto: el problema no es la tecnología híbrida en sí, sino cómo se han estructurado las reglas. "No es solo culpa del sistema híbrido. Son las reglas que decide la FIA, y algunas personas dentro de la FIA que decidieron las reglas [quienes tienen la culpa]", afirmó, sugiriendo que los problemas provienen de fallos de diseño en el reglamento, más que del concepto de hibridación.
El reglamento de 2026 introduce un sistema MGU-K mucho más potente, responsable de casi la mitad de la potencia total del coche. Este cambio ha transformado la Fórmula 1 en lo que el cuatro veces campeón del mundo Max Verstappen llamó "una Fórmula E con esteroides"; una referencia directa a las limitaciones de gestión de energía que ahora dominan la estrategia de carrera y la toma de decisiones de los pilotos.
La crítica de di Grassi también se apoya en comentarios de pilotos, que ha recabado directamente de personal de F1 que está probando el paquete de 2026. "Hablé con algunas personas que están conduciendo en el simulador, y las reglas son muy raras. En algunos circuitos, genera muchos problemas", reveló, dando a entender que las complicaciones van más allá de la percepción en el paddock y se traducen en preocupaciones competitivas reales.

Quizá lo más provocador es que di Grassi sugirió que la hoja de ruta técnica de la Fórmula E podría alterar de forma fundamental la jerarquía del automovilismo. Con el campeonato 100% eléctrico introduciendo su coche Gen4 de 800 caballos y planificando más mejoras para Gen 4.5 y Gen 5, cree que el desarrollo continuo de las baterías permitirá a la Fórmula E superar a la F1 en rendimiento puro.
"Mi punto es que la Fórmula E será el coche más rápido del mundo en un par de años", aseguró, e incluso sugirió que los monoplazas de Fórmula E podrían ser entre cuatro y cinco segundos más rápidos en Mónaco en ciclos futuros.
Esta proyección no es mera especulación: pone en cuestión la identidad misma de la F1 como el máximo escaparate del rendimiento en el automovilismo.
La intervención de di Grassi amplifica preocupaciones que ya han expresado pilotos de élite sobre la complejidad de los coches de 2026 y la pérdida de pureza en las carreras. No está claro si la FIA recalibrará estas normas o si los equipos se adaptarán a un paradigma de competición radicalmente distinto.
Lo que sí está claro es que el marco regulatorio de la F1 afronta ahora cuestionamientos de credibilidad desde varios frentes; una señal preocupante mientras el deporte intenta equilibrar la responsabilidad medioambiental con la emoción competitiva.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.