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La Fórmula 1 está viviendo una de las revisiones reglamentarias más transformadoras de las últimas décadas y, en el centro de este cambio sísmico, hay una reinvención de fondo de cómo se adelantarán los pilotos. La introducción del Modo de adelantamiento (Overtake Mode) es mucho más que un simple sucesor del Drag Reduction System: representa un cambio filosófico en la manera en que el deporte entiende el cuerpo a cuerpo, la gestión de la batería y la habilidad del piloto en la era híbrida.
Durante más de una década, el DRS dominó la conversación sobre los adelantamientos en la Fórmula 1 moderna. Pero a medida que el deporte avanza hacia una mayor electrificación y un reparto de potencia 50-50 entre el motor de combustión y los sistemas eléctricos, el marco regulatorio exigía una innovación que fuera más allá de abrir una aleta del alerón trasero. El Modo de adelantamiento es esa innovación, y comprender su funcionamiento, sus implicaciones y sus matices estratégicos es esencial para cualquier aficionado serio que quiera prepararse para los cambios de 2026.

En esencia, el Modo de adelantamiento es un sistema activado por el piloto que proporciona un extra de energía eléctrica cuando se encuentra a menos de un segundo del coche de delante. A diferencia de su predecesor, el DRS —que funcionaba en zonas designadas y de forma bastante binaria—, el Modo de adelantamiento añade una capa de complejidad estratégica y de control por parte del piloto que cambiará de manera fundamental cómo vemos desarrollarse las carreras.
Cuando un piloto se acerca a menos de un segundo del coche que le precede en un punto de detección designado —normalmente situado en la última curva de la vuelta—, el sistema se activa y le concede 0,5 megajulios (MJ) adicionales de energía recuperable en la vuelta siguiente. Pero aquí es donde el componente estratégico se separa de forma radical de la simplicidad del DRS. En lugar de ser una herramienta directa pensada exclusivamente para adelantar, los pilotos pueden decidir con precisión cómo y cuándo desplegar esa potencia eléctrica extra a lo largo de la vuelta.

Esta flexibilidad es revolucionaria. Un piloto puede optar por liberar los 0,5 MJ completos en la recta principal, en un único golpe decisivo para adelantar a su rival. O, por el contrario, puede repartir esa energía de forma más conservadora entre varias curvas y rectas a lo largo de la vuelta, utilizándola de manera estratégica para mantener una ventaja competitiva o incluso preparar un segundo ataque contra otro rival más adelante. La elección, en última instancia, recae en el piloto, y esa responsabilidad introduce una nueva dimensión de inteligencia táctica en la Fórmula 1.
Los fundamentos técnicos del Modo de adelantamiento están íntimamente ligados a los cambios revolucionarios que se implementarán en las unidades de potencia de 2026. La nueva generación de propulsores híbridos supone un salto cuántico en el peso de lo eléctrico frente a sus predecesores, con el objetivo de lograr un reparto casi exacto 50-50 entre la potencia del motor de combustión y el despliegue de energía eléctrica.

En el modo de funcionamiento estándar, la energía eléctrica disponible para los pilotos empieza a reducirse a partir de 290 km/h. Sin embargo, cuando se activa el Modo de adelantamiento, la potencia eléctrica máxima de 350 kW está disponible hasta 337 km/h, antes de empezar a caer a partir de 350 km/h. Esto crea una ventana de rendimiento significativa en la que los pilotos pueden exprimir su ventaja eléctrica al máximo.
El MGU-K (Motor Generator Unit-Kinetic), que recupera energía durante la frenada, se ha mejorado de forma sustancial para 2026 y ahora despliega aproximadamente el triple de energía respecto a las unidades de potencia actuales. Esta mejora es clave porque permite recargar la batería con mayor eficiencia a lo largo de la vuelta, dando a los pilotos mayores reservas de energía eléctrica para gestionar estratégicamente durante la distancia de un gran premio. El énfasis en la recuperación eléctrica implica que la técnica del piloto en las zonas de frenada será aún más crítica: cada vuelta, cada curva y cada pisada de freno tienen consecuencias amplificadas para la gestión energética.

El contraste entre el DRS y el Modo de adelantamiento deja clara la evolución filosófica del enfoque de la Fórmula 1 hacia la competición. El DRS, que dominó la narrativa de los adelantamientos de 2011 a 2025, era elegantemente simple: en zonas designadas y estando a menos de un segundo del coche de delante, el piloto podía activarlo y reducir la resistencia aerodinámica mediante un elemento móvil del alerón trasero.
Sin embargo, esa simplicidad generó un problema estratégico concreto. La formación de los llamados “trenes de DRS” —varios pilotos en fila, separados por menos de un segundo, beneficiándose del sistema en cadena— se volvió habitual, especialmente en circuitos con rectas largas. En lugar de facilitar adelantamientos decisivos, el DRS a veces fomentaba situaciones estancadas en las que la ventaja se repartía de forma tan uniforme que los cambios de posición resultaban difíciles pese a la presencia de la tecnología.
El Modo de adelantamiento aborda estas carencias de varias maneras. En primer lugar, el sistema opera más allá de las zonas designadas en el sentido tradicional, aunque los puntos de detección siguen colocándose de forma estratégica (normalmente en la última curva). Más importante aún, la flexibilidad en el despliegue de potencia introduce una variabilidad táctica real. Dos pilotos en situaciones idénticas —ambos a menos de un segundo de un rival, ambos con el Modo de adelantamiento activado— pueden usar su ventaja eléctrica de formas completamente distintas según las características del circuito, el estado de los neumáticos, la carga de combustible y su estilo de conducción.

Además, el Modo de adelantamiento gira fundamentalmente en torno a la gestión de la batería, no a la manipulación aerodinámica. Un piloto no puede simplemente “encender” el sistema y esperar que el adelantamiento llegue solo; debe integrarlo en una estrategia global de energía que abarque toda la distancia de carrera. Esta reintroducción de la habilidad del piloto y de la toma de decisiones estratégicas supone un regreso filosófico a los fundamentos del automovilismo, aunque envuelto en tecnología híbrida de vanguardia.
La elevación de la responsabilidad del piloto en 2026 no se puede exagerar. Con el Modo de adelantamiento, los muros de boxes enviarán recomendaciones estratégicas, pero la decisión final sobre el despliegue recae en el piloto. Esto se parece a cómo gestionan la temperatura de los neumáticos, el ahorro de combustible o el reparto de frenada: elementos esenciales del oficio que definen a los aspirantes al campeonato.
Pensemos en un escenario realista: un piloto llega a la última curva con el coche de delante ligeramente dentro de la ventana de un segundo. Se activa el Modo de adelantamiento. A partir de ahí, se abre un árbol de decisiones inmediato. ¿Debe aplicar el extra completo de 0,5 MJ en la recta para intentar un adelantamiento inmediato con la máxima potencia? ¿Debe conservar energía y desplegar pequeñas cantidades en varias curvas para construir un ataque más paciente? ¿Debe priorizar la aceleración a la salida de una curva concreta para ganar rebufo hacia la siguiente recta? ¿Debe guardarlo por completo, reservándolo para una vuelta futura en la que aparezca una oportunidad distinta?

Estas decisiones, multiplicadas a lo largo de una carrera de 50 a 60 vueltas, se acumulan y generan variaciones de rendimiento significativas. Los pilotos que dominen los matices del despliegue de energía —que entiendan los compromisos entre ganancias inmediatas y posicionamiento estratégico a largo plazo— extraerán mucho más valor del Modo de adelantamiento que quienes lo usen de forma reactiva.
El sistema también introduce nuevas posibilidades defensivas. Un piloto que viene detrás y tiene el Modo de adelantamiento activado puede usar su ventaja eléctrica no para adelantar de inmediato, sino para llegar al vértice de una curva con más eficiencia, mantener mayor velocidad en el paso por curva o acelerar antes a la salida para establecer un rebufo más fuerte. Esta diversidad de opciones de despliegue hará que el Modo de adelantamiento genere escenarios de carrera variados, en lugar de las ventajas relativamente homogéneas del DRS.
El Modo de adelantamiento no puede entenderse aislado de los cambios revolucionarios que atraviesan el reglamento de unidades de potencia. La nueva configuración híbrida V6 turbo de 1,6 litros mantiene la arquitectura del motor establecida en 2014, pero el énfasis se ha desplazado de forma clara hacia los componentes eléctricos.

La eliminación del MGU-H (Motor Generator Unit-Heat), que antes recuperaba energía del calor de los gases de escape, puede parecer un paso atrás en términos energéticos. Sin embargo, las mejoras sustanciales del MGU-K —que ahora recupera energía en la frenada y despliega aproximadamente el triple de energía eléctrica— lo compensan con creces. Este cambio arquitectónico obliga a los pilotos a optimizar su técnica de frenada con mucha más precisión, ya que cada frenada tiene consecuencias amplificadas para la carga de la batería.
El uso de combustibles sostenibles avanzados añade otra dimensión a la gestión de la unidad de potencia. La combinación de responsabilidad ambiental y exigencias de rendimiento crea nuevos retos técnicos para los fabricantes y requiere estrategias de optimización distintas a las de la era de los combustibles fósiles.
El Modo de adelantamiento se sitúa en la intersección de estas innovaciones. Aporta una ventaja eléctrica significativa pero finita, disponible solo en situaciones competitivas, que incentiva el uso eficiente de la infraestructura mejorada de recuperación de energía. Convierte lo que podrían ser mejoras eléctricas incrementales en un elemento narrativo que moldea el drama en pista.

Más allá de las especificaciones técnicas y las implicaciones estratégicas, el Modo de adelantamiento representa el ambicioso intento de la FIA de responder a críticas de larga data sobre la Fórmula 1 moderna. Según comunicaciones oficiales, el reglamento se diseñó específicamente para “ofrecer carreras más ajustadas entre pilotos, aumentar la competencia entre equipos y mejorar el espectáculo”.
Al introducir un sistema que prioriza el control del piloto, la gestión de la energía y oportunidades repetidas de adelantamiento a lo largo de la distancia de carrera, la FIA reconoce implícitamente que adelantar no puede depender exclusivamente de un único botón de activación. En su lugar, el deporte vuelve a una noción más clásica del oficio de correr: entender tu coche, maximizar la recuperación de energía y desplegar ventajas de forma estratégica, no reactiva.

El paquete reglamentario de 2026 —30 kg menos de peso, batalla más corta, dimensiones más estrechas y aerodinámica activa trabajando junto al Modo de adelantamiento— crea un entorno integrado en el que pueden ser viables múltiples estrategias de carrera. Esto contrasta con temporadas recientes, en las que el dominio del DRS a veces ha generado resultados relativamente binarios.
El Modo de adelantamiento es mucho más que un simple reemplazo del DRS: encarna el compromiso de la Fórmula 1 por mantener la excelencia en pista mientras abraza la electrificación y la sostenibilidad. Al poner en primer plano la capacidad de decisión del piloto, la gestión de la energía y la estrategia, el sistema promete carreras que premien la habilidad, la lectura táctica y la adaptabilidad.
La temporada 2026, que comienza este marzo en Albert Park, será el banco de pruebas definitivo para estos cambios revolucionarios. Que el Modo de adelantamiento cumpla su ambiciosa promesa de mejorar el espectáculo dependerá, en última instancia, de cómo los pilotos dominen sus complejidades, de cómo los equipos desarrollen marcos estratégicos para su despliegue y de cómo los circuitos interactúen con el sistema en todo el mundo.

Para los aficionados a la Fórmula 1, la transición del DRS al Modo de adelantamiento marca un punto de inflexión emocionante: un momento en el que el deporte apuesta por una innovación real, en lugar de una evolución incremental. El resultado podría redefinir por completo cómo vivimos la Fórmula 1 competitiva durante toda una generación.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.