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El sol caía a plomo sobre el Circuito Internacional de Baréin mientras una nueva era de la Fórmula 1 cobraba vida oficialmente. Tras meses de expectación, sesiones secretas en el túnel de viento y un frío shakedown en Barcelona, la temporada 2026 arrancó de verdad con la primera mañana de test de pretemporada. Esto no es un año más; es un reinicio total. Con una reforma radical del reglamento técnico —que abarca nuevos diseños de chasis, aerodinámica activa y un reparto 50/50 de potencia entre el motor de combustión interna y la batería eléctrica—, el orden de fuerzas es un completo misterio. Cuando el semáforo verde parpadeó al final del pit lane, el silencio del desierto se rompió con las primeras vueltas oficiales de estas máquinas más pequeñas, más ágiles y más sostenibles.
Max Verstappen no tardó en recordar al resto por qué sigue siendo la referencia. Al volante de su Red Bull, el neerlandés encabezó la tabla de tiempos con un 1m 35.433s, una vuelta que se mantuvo intocable durante la última hora de la sesión matinal. Curiosamente, Verstappen ha dejado atrás el número uno que lucía como campeón defensor y ha optado por llevar el número tres esta temporada, alejándose de su tradicional 33.

Aunque el tiempo de portada acaparará las miradas de los aficionados, el foco de Red Bull estaba claramente en la fiabilidad y en correlacionar datos. Verstappen completó 66 vueltas, aproximadamente una distancia de carrera, sin contratiempos mecánicos importantes. Eso sí, su mañana no fue perfecta: un bloqueo notable en la frenada de la curva 1 levantó una nube de humo blanco en el aire bahreiní, aunque la amplia escapatoria le permitió continuar sin daños. El RB22 se mostró estable, especialmente en las zonas de alta velocidad, lo que sugiere que los sucesores de Adrian Newey en Red Bull han sabido interpretar las nuevas reglas de “aero activa” con su habitual eficiencia.
Oscar Piastri terminó la sesión como el rival más cercano de Verstappen, a solo 0.169s. McLaren llega a 2026 como vigente campeón de Constructores, y las primeras señales indican que el equipo de Woking ha hecho una buena transición al nuevo reglamento. El programa de Piastri se centró en tandas cortas de velocidad seguidas de mapeo aerodinámico, sacando buen partido del compuesto medio C3.

En Mercedes, George Russell marcó el tercer mejor tiempo, a 0.675s de la cabeza. Se respira un optimismo palpable en el garaje de las Flechas Plateadas. Muchos dentro del paddock señalan a Mercedes como posible favorito para esta nueva era, trazando paralelismos con 2014, cuando dominaron la llegada de las unidades de potencia turbo-híbridas. Las 38 vueltas de Russell transcurrieron sin problemas, un contraste claro con los “duendes” de fiabilidad que en ocasiones han lastrado al equipo en otros inicios de test.
Los coches que han rodado hoy por el desierto de Sakhir se ven y se comportan de forma distinta a sus predecesores. El reglamento 2026 ha introducido la “aero activa”, un sistema en el que tanto el alerón delantero como el trasero ajustan sus ángulos para reducir la resistencia en recta y aumentar la carga en curva. Los observadores a pie de pista apreciaron el movimiento visible de los elementos del alerón, una danza de fibra de carbono pensada para hacer los coches más rápidos en recta sin perder velocidad de paso por curva.

Además, el tradicional DRS (Drag Reduction System) ha sido sustituido por un nuevo modo “Adelantamiento”. Este sistema se basa en el despliegue de energía de la batería. Si un piloto está a menos de un segundo del coche de delante, obtiene acceso a un extra de potencia eléctrica. Este cambio pone un enorme énfasis en la gestión de la energía. Vimos a varios pilotos, entre ellos Lewis Hamilton y Carlos Sainz, pasar tiempo siguiendo a otros coches para comprobar cómo se comportan los chasis más pequeños de 2026 en aire sucio. La intención de las dimensiones reducidas es permitir carreras más cercanas, y las primeras sensaciones desde el cockpit apuntan a que los coches son, efectivamente, más predecibles cuando ruedan pegados a un rival.
Quizá la actuación más impresionante de la mañana llegó de la mano de Williams y su nuevo fichaje, Carlos Sainz. Después de que retrasos de producción obligaran al equipo de Grove a perderse el shakedown de Barcelona, existía el temor de que arrancaran con desventaja. Sin embargo, Sainz disipó esas dudas completando la friolera de 77 vueltas, el mayor número de cualquier piloto en la sesión.

El jefe de equipo de Williams, James Vowles, se mostró prudentemente optimista con el debut del FW48. Hablando con los medios durante la sesión, Vowles señaló que el coche no tenía “vicios” en sus primeras tandas. Esta fiabilidad es un reflejo del trabajo realizado en la fábrica para superar los contratiempos de principios de año. Sainz pasó gran parte del tiempo con los compuestos C2 y C3, centrado en la consistencia en tandas largas más que en la velocidad a una vuelta. Su capacidad para llegar a un entorno nuevo y liderar de inmediato el contador de vueltas es una gran señal para las aspiraciones de Williams de escalar posiciones en la zona media.
Todas las miradas estaban puestas en el único rookie de verdad de la parrilla 2026: Arvid Lindblad, de 18 años. Al subirse al asiento de Racing Bulls (VCARB) que dejó libre Isack Hadjar, el joven británico se mostró sorprendentemente sereno. Lindblad completó 75 vueltas, solo dos menos que el total líder de Sainz, y llegó a colocarse brevemente en lo más alto de las pantallas de tiempos en los compases iniciales de la sesión.

Para un piloto que no cumplirá 19 hasta agosto, las exigencias físicas y mentales de un coche de F1 son enormes, especialmente con la complejidad añadida de los controles del volante de 2026. La actuación de Lindblad fue una clase magistral de eficiencia “silenciosa” en un test de novato, evitando trompos y errores que suelen atrapar a los recién llegados. Puede que el cuello le duela al final del día, pero su cotización en el paddock sin duda ha subido.
La primera mañana oficial de Lewis Hamilton como piloto de Ferrari fue una mezcla de recopilación de datos a alta intensidad y un pequeño “momento de aprendizaje”. El siete veces campeón sufrió un medio trompo en la curva 1, perdiendo la zaga en la entrada y deslizándose hacia la escapatoria. Aunque provocó una breve bandera amarilla, Hamilton pudo recuperarse y continuar con su programa, terminando finalmente cuarto más rápido. Hamilton busca un resurgir en 2026, con la esperanza de que estos coches más pequeños y ágiles se adapten mejor a su estilo de conducción que los de la era del “efecto suelo”.

La sesión también marcó el debut oficial de Audi y Cadillac. Audi, tras completar la compra de la estructura de Sauber, vio a Gabriel Bortoleto terminar 8º con 25 vueltas. El equipo sigue operando desde Hinwil, pero ahora cuenta con una unidad de potencia Audi propia. Mientras tanto, Cadillac hizo historia como el 11º equipo de la parrilla. Valtteri Bottas se puso al volante para el fabricante estadounidense, con un programa muy centrado en la correlación aerodinámica usando pintura “flow-vis”. La presencia de 22 coches en pista ha cambiado la dinámica de la sesión, y sin duda añadirá picante a la clasificación más adelante este año, cuando seis coches queden eliminados en la Q1.
Mientras la mayoría de equipos disfrutó de una mañana productiva, Alpine se encontró con el primer obstáculo importante del test. Franco Colapinto, que tomó el asiento a mitad de 2025 y lo mantuvo para la nueva era, provocó la única bandera roja de la sesión. Su Alpine A526 se detuvo en pista por lo que parecía un fallo mecánico, forzando una interrupción de 15 minutos.

El equipo logró devolver el coche al pit lane y, finalmente, Colapinto regresó a pista, pero el tiempo perdido hizo que terminara la mañana con el menor número de vueltas entre los que rodaron (23 vueltas). Para un equipo que sufrió mucho en 2025 y que ahora ha cambiado a unidades de potencia Mercedes, cada minuto de pista es vital. Esperarán una tarde más fluida cuando Pierre Gasly tome el relevo.
A medida que la sesión llegaba a su fin, el calor del sol del mediodía empezó a dar paso a una ligera brisa, que arrastró arena hacia el circuito y complicó los niveles de agarre. Estas cuatro horas “matinales” ofrecieron un vistazo tentador al futuro de la Fórmula 1. Aunque Verstappen y Red Bull tienen la primera ventaja, el enorme volumen de vueltas completadas por Williams y Racing Bulls sugiere que la fiabilidad en la parrilla es más alta de lo que muchos esperaban para un cambio de reglas tan radical.

Los equipos aprovecharán ahora la pausa para comer para analizar montañas de datos antes de que comience la segunda sesión de cuatro horas. Con varios pilotos de primer nivel como Fernando Alonso, Charles Leclerc y Kimi Antonelli esperando su turno para subirse a sus respectivos coches, la intensidad no hará más que aumentar. Los tiempos de test siempre hay que tomarlos con cautela, pero el lenguaje corporal de los coches y las sonrisas en los garajes cuentan la historia de un deporte que está navegando con éxito su transición más ambiciosa en décadas.
“Es una sensación de vuelta al cole en el desierto”, señaló Lawrence Barretto, de F1 TV. “Los equipos se han visto en Barcelona, pero aquí es donde empieza el trabajo de verdad. James Vowles me dijo que el Williams no tiene 'vicios', y si pueden mantener este impulso, habrán recuperado todo el tiempo que perdieron la semana pasada.”
Cuando el sol se ponga sobre Sakhir más tarde hoy, tendremos una imagen más clara de quién ha resuelto de verdad el rompecabezas de 2026. Por ahora, el campeón reinante sigue siendo el hombre a batir, pero la brecha se está cerrando y el nuevo reglamento ya está aportando la imprevisibilidad que el deporte tanto anhela.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.