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La temporada 2026 de Fórmula 1 apenas ha comenzado y, sin embargo, el nuevo marco reglamentario del deporte ya está bajo un intenso escrutinio. Tras las primeras actividades en pista del año, la comunidad de pilotos ha mostrado opiniones claramente divididas sobre la nueva maquinaria. Mientras Lando Norris y George Russell han acogido las nuevas normas con valoraciones optimistas, un contingente mayor, liderado por Max Verstappen, Fernando Alonso y Lewis Hamilton, ha expresado críticas de peso.
"Los pilotos que apoyan los cambios cabrían en una pequeña 'tienda de campaña de los que lo ven fácil'," comentó Verstappen, en contraste con un grupo considerablemente más grande que alberga reservas. Incluso Norris reconoció después que, pese a su positividad inicial, los nuevos coches no son "la representación más fiel de las carreras".

Lejos de desestimar estas preocupaciones, la FIA ha dado señales de estar dispuesta a recalibrar. Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, subrayó que, aunque el nuevo reglamento es "en líneas generales satisfactorio", el organismo rector sigue abierto a escuchar el feedback de los pilotos.
"Los coches son nuevos", señaló Tombazis, reconociendo que el trabajo en simulador a finales de 2025 había generado inquietudes importantes, aunque los comentarios del test de Baréin fueron "sin duda más favorables".
La advertencia clave: la FIA insiste en evitar una reacción exagerada. El CEO de la F1, Stefano Domenicali, pidió al deporte "mantener la calma" y resistirse al pánico, recalcando que los nuevos reglamentos, por naturaleza, traen incertidumbre. El organismo quiere esperar a que pasen las primeras carreras antes de proponer modificaciones concretas, aunque ya se acordaron ajustes preliminares en la reunión de la Comisión de F1 del 18 de febrero.

El despliegue de energía se ha convertido en el principal punto de fricción. Los pilotos han expresado su preocupación por ir "cortos de energía" en las rectas, lo que limita las oportunidades de adelantamiento y condiciona el espectáculo en pista.
La FIA está estudiando posibles ajustes para permitir una mayor recuperación de energía por vuelta, lo que, en consecuencia, habilitaría más despliegue de energía en situaciones de carrera. Tombazis reveló que estas modificaciones se basarían principalmente en ajustes de software y no en cambios de hardware: refinamientos en la forma en que operan las unidades de potencia, más que alteraciones fundamentales del sistema. Este enfoque minimiza la disrupción a la vez que aborda las quejas de fondo sobre el equilibrio energético actual.

La pregunta clave sigue siendo: ¿con qué rapidez podrían materializarse los ajustes? Tombazis ofreció un calendario prudente: es "poco probable" que haya cambios entre Australia y China, pero su aplicación no se iría a "meses y meses". La FIA debe sortear los procesos de gobernanza mientras realiza evaluaciones reales en pista durante carreras competitivas, una dinámica muy distinta a las condiciones de los test.
Tombazis recalcó que aproximadamente el 90% del marco reglamentario ya funciona de forma satisfactoria, por lo que los posibles cambios serían retoques más que una revisión a fondo. La perspectiva a cinco años de la FIA asume que esta temporada inaugural es solo el inicio del recorrido híbrido de la F1.
El veredicto aún está por llegar, pero la apertura de la FIA al diálogo sugiere que el organismo rector del deporte está decidido a proteger la competitividad en pista sin renunciar a sus objetivos de sostenibilidad.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.
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