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La temporada 2026 de Fórmula 1 representa una reinvención fundamental de la estrategia competitiva, y en ningún lugar se aprecia más que en las curvas de alta velocidad. Según el cuatro veces campeón del mundo Fernando Alonso, ahora los pilotos se ven obligados a negociar estas secciones clave a velocidades aproximadamente 50 km/h más lentas de lo que era posible antes, no por limitaciones mecánicas, sino por una elección estratégica deliberada. Esta realidad, contraintuitiva, subraya el cambio regulatorio sísmico que prioriza la gestión de la energía por encima de la destreza tradicional al volante.
En el centro de esta transformación está la unidad de potencia 2026, completamente rediseñada. La nueva arquitectura híbrida presenta un reparto sin precedentes al 50% entre el motor de combustión interna (ICE) y la potencia eléctrica, lo que altera de forma radical cómo deben afrontar los pilotos cada vuelta. La potencia del ICE se ha reducido de aproximadamente 550 kW a 400 kW, mientras que la potencia eléctrica se ha disparado de 120 kW a 350 kW: un aumento de casi el 300%. Esta electrificación tan marcada exige un cálculo constante de la energía, convirtiendo cada curva en un análisis de coste-beneficio.

Alonso ofreció una ilustración muy clara con la curva 12 de Baréin, históricamente una de las más rápidas del circuito. Antes, los pilotos frenaban con agresividad y gestionaban la carga aerodinámica para negociar la rápida derecha a aproximadamente 260 km/h, a fondo. Ahora, levantan deliberadamente el pie hasta rondar los 200 km/h.
"No quieres malgastar energía ahí porque la quieres en las rectas", explicó Alonso. Este enfoque, aparentemente contraintuitivo, refleja la nueva realidad deportiva: una reducción de 60 km/h en curva aporta beneficios exponencialmente mayores cuando esa energía conservada se despliega mediante el mejorado sistema Manual Override en las rectas, donde las ventajas aerodinámicas multiplican la ganancia de velocidad.
El cambio de reglamento ha abierto debate entre los competidores, con Max Verstappen calificando célebremente a los coches de 2026 como "una Fórmula E con esteroides". Alonso reconoció la frustración, pero mantuvo la perspectiva. Históricamente, la F1 siempre ha estado definida por las limitaciones tecnológicas más que por la pura habilidad del piloto: desde el dominio de la carga aerodinámica en las últimas temporadas hasta los reglamentos aerodinámicos de otras épocas. Cambia el elemento, pero el principio fundamental se mantiene: adaptarse o morir.

Aunque los puristas puedan lamentar la menor importancia de las heroicidades a alta velocidad en curva, este reglamento remodela de raíz la estrategia competitiva. Equipos y pilotos deben dominar el despliegue de energía con precisión quirúrgica, transformando la F1 de una competición de pura velocidad en un sofisticado rompecabezas de gestión de potencia, timing y conocimiento del circuito.
La reducción de 50 km/h en las curvas de alta velocidad no es un fallo del reglamento 2026: es la característica intencionada de un deporte que evoluciona hacia la sostenibilidad y una complejidad estratégica mayor.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.