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El viernes en Monza dejó dos líderes de sesión distintos, pero una conclusión cada vez más convincente: Ferrari y Mercedes parecen emparejados en la parte delantera de la parrilla del Gran Premio de Italia.
Charles Leclerc encabezó un doblete de Ferrari en la FP1 antes de que George Russell respondiera marcando el mejor tiempo de la FP2, con Leclerc manteniéndose a tiro de piedra y el líder del campeonato, Kimi Antonelli, completando las tres primeras posiciones.
Por detrás, McLaren demostró suficiente ritmo como para no descolgarse de la pelea, mientras que la jornada inaugural de Red Bull resultó bastante menos convincente. Max Verstappen se perdió la FP1 y luego sufrió con el balance de su RB22 en la segunda sesión, lo que deja al vigente ganador de Monza con trabajo pendiente de cara a la clasificación.
Los tiempos más destacados todavía no fijan una jerarquía definitiva, pero el viernes ofreció el primer indicio real de que el optimismo de Ferrari en su carrera de casa podría sustentarse en algo más que pura emoción.

Ferrari difícilmente habría soñado con una primera hora mejor planteada.
Tal como detallamos en nuestra crónica de la FP1, Leclerc lideró a Lewis Hamilton en un doblete de Ferrari, con Russell en tercer lugar para Mercedes.
La relevancia no radicaba únicamente en las posiciones. Monza es un circuito en el que Ferrari ha volcado grandes esfuerzos para extraer el máximo rendimiento del SF-26, combinando una configuración aerodinámica de baja carga con su segunda mejora de la unidad de potencia ADUO de la temporada.
La mañana del viernes sugirió que ese paquete comenzó a funcionar de inmediato en una ventana sumamente competitiva.
Leclerc se mostró lo bastante cómodo como para marcar la referencia, a pesar de algún susto aislado durante la tanda, mientras que Hamilton garantizó la presencia de ambos monoplazas de Maranello en lo más alto. En un trazado donde la confianza en las frenadas y una tracción limpia son indispensables, el SF-26 pareció aterrizar con una base sólida, evitando que el viernes se consumiera en subsanar debilidades de base.
Y eso en Monza marca la diferencia.
Al contar con tan pocas curvas, apenas existen tramos donde un piloto pueda recuperar el tiempo perdido por una plataforma inestable en frenada o una salida lenta. Las largas rectas magnifican cualquier tracción comprometida, mientras que la configuración de baja carga aerodinámica convierte la estabilidad en un activo de oro en las chicanes y en la Variante Ascari.
Por tanto, el arranque de Ferrari fue contundente, incluso si la FP1 siempre debe interpretarse con cautela.

La primera sesión estuvo además condicionada por las sustituciones de pilotos y una interrupción.
Max Verstappen presenció la sesión desde el garaje mientras Ayumu Iwasa tomaba el mando de su Red Bull, al tiempo que Paul Aron sustituía a Pierre Gasly en Alpine. Más adelante, el Cadillac de Colton Herta se detuvo transcurridos unos 20 minutos por un presunto fallo hidráulico, provocando la única bandera roja de la tanda.
Lando Norris lideraba la tabla de tiempos cuando se produjo la neutralización, antes de caer progresivamente al sexto lugar a medida que la pista mejoraba y Ferrari aumentaba el ritmo.
Aun así, hubo actuaciones reseñables en la zona media. Liam Lawson concluyó cuarto en apenas su segundo gran premio a bordo del RB22, por delante de Antonelli, mientras que Arvid Lindblad y Gabriel Bortoleto también lograron colarse entre los ocho primeros.
Pero la gran incógnita al término de los Libres 1 era evidente: ¿cuánto de la ventaja de Ferrari resistiría cuando Verstappen volviera a pista y la parrilla iniciara sus simulaciones de clasificación más representativas?
La FP2 brindó una respuesta parcial.

Si la FP1 llevó el sello de Ferrari, la FP2 llevó la firma de Russell.
El piloto de Mercedes detuvo el cronómetro en un 1:22.686 con el neumático blando, adjudicándose el mejor registro de la tarde e invirtiendo el panorama de la mañana.
Leclerc se situó momentáneamente al frente durante las simulaciones de clasificación, pero Russell replicó de inmediato para recuperar la cima. El monegasco concluyó finalmente segundo, con Antonelli tercero, Norris cuarto y Hamilton quinto.
Puedes consultar todos los detalles en nuestro resumen de la FP2 de Monza.
Lo verdaderamente relevante no fue solo el liderato de Russell, sino comprobar que Mercedes tuvo respuesta inmediata en cuanto el ritmo general se aceleró.
Las tablas de tiempos de los viernes siempre deben tomarse con pinzas, dado que las cargas de combustible, los mapas de motor y los programas de trabajo se mantienen en secreto. En Monza, de manera especial, las diferencias en la entrega de energía pueden arrojar diferencias engañosas a una sola vuelta.
Con todo, el rendimiento de Russell bastó para descartar la teoría de que Ferrari gozaba del dominio aplastante que sugería su doblete matinal.
El escenario inicial augura, por el contrario, una batalla mucho más apretada.

El tercer puesto de Antonelli fue otro de los puntos destacados de la tarde.
El joven italiano llega a su Gran Premio de casa al frente del mundial, pero su fin de semana se ve condicionado por el cambio programado de unidad de potencia y la correspondiente penalización en parrilla detallada en nuestra guía previa del GP de Italia 2026.
Esa circunstancia hace que la velocidad pura cobre aún más relevancia para él.
Antonelli necesita un ritmo sobresaliente no solo para clasificar arriba, sino para contrarrestar las posiciones que perderá en parrilla. Finalizar la FP2 en tercera posición, solo superado por Russell y Leclerc, demostró que el rendimiento del Mercedes tiene el potencial de brindarle esa oportunidad.
A fin de cuentas, su fin de semana podría depender menos de su puesto de clasificación que de su capacidad para adelantar con eficacia el domingo.
Bajo la reglamentación técnica de 2026, Monza impone una exigencia mayúscula a la entrega eléctrica, la eficiencia del Straight Mode y el nuevo sistema Overtake. Arrancar fuera de su posición natural convertirá la carrera de Antonelli en una de las pruebas de fuego más claras para comprobar si estas normas facilitan de verdad las remontadas a través del pelotón.

El viernes más preocupante recayó en los garajes de Red Bull.
Verstappen se reincorporó en la FP2 pero en ningún momento transmitió comodidad con el coche. Notificó problemas de balance de forma constante y describió el RB22 como un monoplaza más "nervioso e inestable" que en citas anteriores.
Concluyó en octava posición.
Un resultado de viernes dista de ser suficiente para descartar a Verstappen, especialmente en una pista donde Red Bull dominó hace un año. Sin embargo, el fondo de sus quejas preocupa más que la tabla de tiempos.
Monza exige aplomo al frenar desde velocidades astronómicas con una carga aerodinámica mínima. Si el coche se mueve bajo la frenada o no brinda una plataforma predecible, la confianza del piloto se evapora al instante.
Este contratiempo puede obligar a comprometer otras áreas del monoplaza. Aumentar la estabilidad aerodinámica penaliza la velocidad punta en recta, mientras que buscar una velocidad terminal desmedida vuelve al coche indomable en las frenadas y zonas de tracción.
Red Bull llega por tanto al sábado con incógnitas de puesta a punto mucho más complejas que las que afrontan Ferrari o Mercedes.

McLaren no firmó los titulares del viernes, pero el cuarto lugar de Norris y el sexto de Oscar Piastri en la FP2 mantienen a la escudería metida de lleno en la pelea.
Norris vivió además uno de los momentos más tensos de la jornada cuando Lance Stroll cambió de trayectoria en plena recta, obligando al McLaren a poner dos ruedas sobre la hierba para evitar el impacto.
El lance se saldó sin colisión, pero puso de relieve lo rápido que pueden desencadenarse situaciones de alto riesgo a las velocidades de Monza.
En términos de rendimiento puro, el potencial de McLaren todavía plantea dudas. Norris arrancó con fuerza en la FP1 y ambos monoplazas terminaron la FP2 entre los seis mejores, pero ninguno llegó a amenazar de verdad la vuelta rápida.
Eso no sitúa a McLaren fuera de la pugna. Su viernes simplemente pudo haber sido menos vistoso que los de Ferrari o Mercedes.
Las tandas largas más representativas y la última sesión de libres del sábado revelarán si el MCL40 cuenta con la eficiencia necesaria para pelear por la pole o si sus mejores cartas están reservadas para el ritmo de carrera.

Tras las dos primeras sesiones, el orden de fuerzas se presenta más matizado de lo que insinuó el doblete matinal de Ferrari.
Leclerc ha sido la figura más regular en cabeza, cosechando un primer y un segundo puesto a lo largo del día. El ritmo de Hamilton en la FP1 confirmó asimismo que el segundo Ferrari puede rodar arriba, pese a que su quinto puesto en la FP2 supusiera un pequeño paso atrás.
Russell, entretanto, firmó la vuelta más veloz cuando los equipos acometieron el trabajo clasificatorio más determinante.
Ese balance deja a Ferrari con motivos sólidos para ser optimista, pero sin margen para relajarse.
Tanto su motor actualizado como el paquete aerodinámico específico para Monza funcionan. El coche responde en las frenadas y, lo que es vital, Ferrari no ha pasado la jornada inicial batallando contra un problema de balance flagrante.
Sin embargo, Mercedes está ahí.
Y con Antonelli en la pelea, McLaren al acecho y un Verstappen que difícilmente aceptará la octava plaza como el nivel real de Red Bull, el sábado dista mucho de ser un simple duelo entre Ferrari y Mercedes.

La conclusión más sólida del viernes es que la pole podría decidirse por diferencias mínimas.
Leclerc cuenta con argumentos para pelear la pole. Russell ya ha demostrado que dispone de la velocidad a una vuelta para batirle. Antonelli está lo bastante cerca como para entrometerse en los planes de ambos, mientras que Norris y Hamilton permanecen dentro del grupo capaz de capitalizar el menor desliz.
En Monza, la ejecución será tan determinante como la velocidad pura.
La gestión del tráfico, la búsqueda del rebufo perfecto y la dosificación de la energía eléctrica son factores capaces de transformar una vuelta rápida. A su vez, los pilotos precisarán de máxima confianza para lanzarse en las frenadas de Rettifilo y de la Roggia sin hipotecar la salida posterior.
Ferrari despide el viernes con mejores sensaciones que en muchas otras citas del curso, pero Mercedes ya ha presentado batalla.
Los tifosi tienen motivos para creer. Pero todavía no pueden cantar victoria.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.