
El Circuito de Imola se somete a una gran transformación mientras su futuro en la F1 pende de un hilo
El Autodromo Internazionale Enzo e Dino Ferrari se encuentra en una encrucijada. Tras haber estado fuera del calendario de la Fórmula 1 durante más de una década, Imola luchó por regresar en 2020 como una solución en tiempos de pandemia y logró un respiro mediante una extensión de contrato de tres años hasta 2025. Ahora, ante la posibilidad de ser desplazado del calendario de 2026 para dar cabida a nuevas sedes españolas en Barcelona y Madrid, el histórico trazado de Emilia-Romaña se embarca en una ambiciosa transformación: una apuesta calculada para mantener la puerta abierta a un futuro regreso de la F1, mientras construye una identidad sostenible para todo el año.
Una inversión estratégica para el futuro
En lugar de aceptar un descenso permanente, los propietarios de Imola han comprometido recursos significativos en un programa integral de modernización. El circuito está invirtiendo millones de euros en la mejora de sus instalaciones, comenzando con un importante rediseño del área del paddock. Estas mejoras responden a peticiones históricas de los equipos de Fórmula 1 y otros competidores internacionales, posicionando al circuito como una sede de clase mundial capaz de albergar las categorías reinas del automovilismo.
"Imola no se encuentra en una posición negociadora fuerte, al no haber realizado todas las mejoras que la Fórmula 1 solicitó", según análisis recientes, lo que sugiere que estas renovaciones actuales representan un esfuerzo crucial para subsanar deficiencias pasadas y demostrar su compromiso con los estándares de la FIA.
Transformando el paddock y las instalaciones
El programa integral de mejoras abarca varios puntos críticos. El área impermeable se ampliará significativamente para ofrecer a los equipos más espacio y una logística más ágil. Además, la plaza cercana al centro médico se repavimentará con asfalto ecológico para cumplir con los requisitos técnicos del Campeonato Mundial de Resistencia de la FIA (WEC), sustituyendo 1.490 metros cuadrados de tierra y 5.340 metros cuadrados de bloques de hormigón entrelazados.
Han comenzado los trabajos para cubrir la terraza de boxes en tres fases, mientras que el muro que separa el paddock del río Santerno será reforzado, una medida de seguridad crítica tras las devastadoras inundaciones de Emilia-Romaña en 2023 que obligaron a cancelar el Gran Premio de ese año. La barrera acústica que protege las zonas residenciales dentro de los límites del circuito también se ampliará para cumplir con los estándares de seguridad modernos.
Casa degli Eventi: una visión para la hospitalidad
Uno de los desarrollos más simbólicos es la demolición de la antigua casa situada en la horquilla de Tosa, que será sustituida por la "Casa degli Eventi", una instalación de hospitalidad polivalente con vistas panorámicas a través de amplios ventanales semicirculares de cristal. Esta estructura ejemplifica la ambición del circuito por modernizar la experiencia de los invitados, manteniendo al mismo tiempo el carácter único que ha definido a Imola desde su regreso al calendario de la F1.
Construyendo un calendario sostenible para todo el año
Quizás lo más significativo es que Imola busca una diversificación estratégica que va más allá de las carreras de monoplazas. El circuito mantiene un impresionante calendario internacional de automovilismo, encabezado por las 6 Horas de Imola del Campeonato Mundial de Resistencia de la FIA cada abril. El calendario también incluye el ACI Racing Weekend, el CIV Moto, el prestigioso Minardi Day y las European Le Mans Series.
Para lograr una operatividad sostenible sin los ingresos de la F1, Imola se está expandiendo hacia eventos no relacionados con las carreras. El recién concebido "Music Park Arena" albergará conciertos y servirá como zona para aficionados durante los eventos deportivos, mientras que el Duatlón de Imola aporta actividades alternativas al calendario del circuito. El ambicioso objetivo: replicar el casi millón de espectadores que visitaron Imola en 2025, incluso sin los 212.000 aficionados que asistieron al Gran Premio de Emilia-Romaña.
El camino a seguir
El sueño de la F1 sigue vivo, pero es incierto. Con las carreras europeas bajo una presión creciente y la expansión de la huella global de la F1, el papel de Imola podría evolucionar hacia el de una sede de reserva o una entrada en una rotación europea, similar al reciente acuerdo de Bélgica. No obstante, al invertir en instalaciones de primer nivel y diversificar sus fuentes de ingresos, el circuito se asegura de que, cuando la F1 regrese —ya sea en 2027 o más adelante—, Imola estará lista.

