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La noticia de que Gianpiero Lambiase dejará Red Bull para unirse a McLaren al inicio de la temporada 2028 ha sacudido el paddock de la Fórmula 1. Tras más de una década en la escudería de Milton Keynes, la salida de Lambiase marca el final de una de las asociaciones ingeniero‑piloto más exitosas de la historia reciente.
Como ingeniero de carrera de Max Verstappen desde 2016, cuando el neerlandés fue ascendido a Red Bull, Lambiase ha sido una figura constante durante el regreso del equipo a la lucha por los campeonatos. Juntos conquistaron cuatro títulos mundiales de pilotos para Verstappen y desempeñaron un papel clave en los campeonatos de constructores de Red Bull en 2022 y 2023.
La información fue adelantada por Erik van Haren de De Telegraaf, y la reacción no se hizo esperar.

Para muchos seguidores, la decisión de Lambiase es algo más que un simple cambio de personal: se interpreta como una señal de lo que podría venir después.
Las redes sociales se llenaron rápidamente de especulaciones sobre que la etapa de Verstappen en Red Bull —e incluso en la Fórmula 1— podría estar acercándose a su fin.
Un aficionado escribió: «Sí, Max se retira definitivamente después de esta temporada».
Otro añadió: «Eso prácticamente confirma que Max también se va de la F1. No lo veo quedándose en este desastre con la peor normativa de la historia de la F1 y sin GP».
Algunos interpretaron el movimiento como el símbolo de un colapso más amplio en el liderazgo y la dirección del equipo. «Nadie confía en que Mekies pueda llevar al equipo a algo más que la zona baja de la parrilla cuando Max se vaya. RBR la fastidió cuando despidió a Horner», afirmó un seguidor.
Un cuarto comparó la situación con el final de una dinastía deportiva: «La FIA y la F1 han hecho un auténtico ‘Chicago Bulls’».
Quizá la valoración más contundente fue la de un aficionado que escribió: «GP acaba de fichar por McLaren, Max está a punto de marcharse y Hadjar ha dicho públicamente que el coche de Wache es terrible. Se acabó. Esto ya no es Red Bull. Es una clase magistral de cómo destruir un equipo».
Otro concluyó de forma tajante: «Si esto no confirma que Max se va, no sé qué lo hará».

Lambiase es la última figura de alto perfil que abandona la estructura de Red Bull en los últimos dos años. Se suma a Adrian Newey, Jonathan Wheatley y Christian Horner como piezas clave del éxito reciente del equipo que han tomado otros caminos.
En ese contexto, las propias frustraciones de Verstappen han pasado a formar parte del relato. Se ha informado de cierto descontento en su entorno respecto al trabajo realizado en el RB22, lo que añade aún más incertidumbre sobre su compromiso a largo plazo.
A ello se suma el creciente interés de Verstappen por las carreras GT3, lo que ha alimentado las especulaciones de que podría dejar Red Bull o incluso apartarse por completo de la Fórmula 1.
Verstappen no ha hecho comentarios públicos sobre la salida de Lambiase. Sin embargo, dada la estrecha relación profesional que mantienen, resulta difícil imaginar que este movimiento sea irrelevante.
Lo que sí está claro es lo siguiente: la marcha de Gianpiero Lambiase no solo reconfigura la estructura técnica de Red Bull. También intensifica el escrutinio sobre el futuro de Max Verstappen y sobre si la asociación más exitosa de la era moderna de Red Bull está acercándose a su último capítulo.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.
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