El sueño del título de Hamilton se desmorona en seis carreras

Las aspiraciones de Lewis Hamilton al campeonato del mundo se han desmoronado de forma estrepitosa desde Silverstone, pasando de una desventaja de 32 puntos respecto a Kimi Antonelli a una brecha de 101 unidades en tan solo seis carreras.
De una desventaja asumible a una crisis por el título
Hamilton se encontraba a 32 puntos del piloto de Mercedes tras el Gran Premio de Gran Bretaña, donde finalizó tercero por detrás de Charles Leclerc y George Russell. A partir de ahí, la diferencia no dejó de crecer: 45 puntos en Bélgica, 50 en Hungría, 59 en los Países Bajos y 76 en Italia.
El golpe definitivo llegó en Madrid. Hamilton se vio obligado a abandonar tras apenas siete vueltas cuando su Ferrari SF-26 sufrió un fallo en los frenos. El pedal comenzó a ceder y a perder consistencia en frenada, lo que le llevó a rozar el muro antes de quedarse sin opciones de detener el monoplaza. Ferrari abrió una investigación formal sobre la avería, aunque el jefe del equipo, Fred Vasseur, señaló que el motivo exacto todavía no estaba del todo claro. La investigación de Ferrari sobre el fallo de frenos pone de manifiesto la gravedad de este nuevo contratiempo.
Sin embargo, la fiabilidad solo explica una parte de esta debacle. Antonelli se ha mostrado más rápido y regular, sumando victorias en Bélgica, Italia y España. Por su parte, Hamilton ha sufrido para igualar la velocidad punta de Mercedes e, incluso en varias citas, se ha visto superado por su propio compañero de equipo en Ferrari.
Leclerc se consolida como la referencia de Ferrari

El factor más incómodo para Hamilton ha sido el creciente protagonismo de Charles Leclerc dentro de Ferrari. Leclerc se impuso en Silverstone encabezando un podio con ambos coches de la Scuderia (primero y tercero) y terminó por delante del británico en Bélgica, Hungría y España, donde remontó hasta la cuarta posición tras el abandono de Hamilton.
El salto cualitativo de Leclerc se produjo a raíz de un cambio de reglajes antes del GP de Gran Bretaña, cuando adoptó una configuración de frenada más parecida a la de Hamilton para solventar la inestabilidad a alta velocidad. Las evoluciones introducidas por Ferrari en torno a esa misma cita también mejoraron el equilibrio aerodinámico y la eficiencia en recta, ventajas que el monegasco supo aprovechar de manera más consistente en tandas largas.
Hamilton, en cambio, no ha dejado de quejarse de un comportamiento impredecible del coche. Tras la carrera de Zandvoort, reconoció haber perdido la confianza en el equilibrio tanto en clasificación como en carrera, lidiando constantemente con un monoplaza difícil de controlar. Incluso tras el importante paquete de mejoras que Ferrari estrenó en Barcelona —con nuevo alerón delantero, morro, pontones, suelo y difusor—, apuntó que la Scuderia seguía estando a una distancia considerable de McLaren y Mercedes.
Ferrari continuará con el desarrollo del SF-26, recordando Vasseur que gran parte del trabajo mecánico y aerodinámico actual servirá de base para el monoplaza de 2027. Esta línea técnica puede blindar el proyecto a largo plazo, pero no soluciona el problema inmediato que tiene Hamilton en la lucha por el título.
El heptacampeón mundial ya ha admitido que las matemáticas resultan demoledoras, calificando la diferencia como la mayor desventaja que jamás ha tenido que afrontar. Con previsiblemente ocho grandes premios por delante tras la cita madrileña, su objetivo más realista pasa por centrarse en exprimir al máximo su propio rendimiento en la pista.