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La segunda temporada de Kimi Antonelli en Fórmula 1 se ha convertido en toda una declaración de intenciones en la lucha por el campeonato. El piloto de 19 años lidera la clasificación de pilotos cuando se ha alcanzado el ecuador de la temporada, con 50 puntos de ventaja sobre el piloto de Ferrari y 59 sobre su compañero de Mercedes, George Russell. Su progresión ha sido tan contundente que avanza hacia el récord de convertirse en el campeón más joven de la historia de la F1.
Sin embargo, el jefe del equipo Mercedes, Toto Wolff, cree que la irrupción de Antonelli no se debe únicamente a su velocidad natural. Ha identificado a Peter Bonnington, más conocido como «Bono», como una influencia especialmente importante en el desarrollo del joven piloto.
Bonnington pasó de trabajar durante años como ingeniero de carrera de Lewis Hamilton a asumir la responsabilidad de guiar al piloto que ocupó su puesto. Su carrera en Fórmula 1 comenzó con Jordan como ingeniero de datos en 2004. Después trabajó con Jenson Button en Honda y Brawn, incluida la campaña que llevó al británico a ganar el título en 2009. Más tarde colaboró con Michael Schumacher en Mercedes antes de convertirse en el ingeniero de carrera de Hamilton en 2013, una asociación que se mantuvo hasta la marcha de Hamilton a finales de 2024.
Antonelli se ha descrito como «realmente afortunado» por tener a su lado la experiencia de Bonnington. La valoración de Wolff sugiere que esa relación se ha convertido en un elemento central de la madurez del piloto, un tema que también aparece en cinco claves de la segunda mitad de la temporada 2026 de F1.
Wolff considera que la importancia de Bonnington reside en la cercanía de la relación entre ingeniero y piloto, así como en la calma que aporta al entorno de trabajo de Antonelli.
«Bono es el ingeniero más cercano a él», declaró Wolff a RacingNews365. «Por eso, toda la preparación y todas las reuniones posteriores a las sesiones se hacen con Bono». También añadió que Bonnington es «un ingeniero muy tranquilo y equilibrado», que no entra en pánico después de un mal resultado ni se deja llevar por un exceso de emoción tras uno positivo.
Esa estabilidad supone un contraste claro con la temporada de debut de Antonelli. Su velocidad era evidente, pero la frustración y los fines de semana complicados parecían pesar en él. Durante la gira europea del calendario solo sumó 15 puntos, 12 de ellos gracias al cuarto puesto conseguido en Azerbaiyán.
La versión actual de Antonelli ha logrado seis victorias y nueve podios en las 11 primeras carreras. Aún ha mostrado algunos momentos de frustración, como cuando pidió por radio que Russell recibiera una penalización durante sus duelos en Canadá, pero este tipo de situaciones parece cada vez más aislado.
Cuando le preguntaron si Antonelli todavía se atormenta por sus errores, Wolff respondió: «Ya no. No, ya no se atormenta». Según explicó, el piloto se ha convertido en una persona diferente, especialmente por su manera de procesar la información, los hechos y los comentarios que recibe.
Bonnington no puede crear la velocidad natural de Antonelli. Su valor aparece después de una vuelta imperfecta, una sesión complicada o un error: en la preparación, el análisis posterior y el criterio para saber cuándo intervenir y cuándo dejar al piloto trabajar por su cuenta. Para Mercedes, ese equilibrio se está convirtiendo en uno de los rasgos definitorios del desafío de Antonelli por el título.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.