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Laurent Mekies ha heredado una estructura en Red Bull que enfrenta dificultades en varios frentes, pero el problema central podría no ser el director del equipo en sí. Desde la destitución de Christian Horner a mediados de 2025, la organización ha cambiado drásticamente, y el cambio de poder entre bastidores está condicionando ahora su rendimiento en la Fórmula 1.
La salida de Horner se produjo tras una lucha de poder y diversas controversias dentro del equipo. Tras perder el respaldo de los propietarios tailandeses de Red Bull, le siguieron otros nombres clave, como Helmut Marko y Adrian Newey. Además, tras abandonar Milton Keynes, se le prohibió asistir a las carreras de Fórmula 1 durante un año.
Esta agitación política es relevante porque Red Bull ya no parece operar con la misma estructura de liderazgo. Como señaló el periodista Edd Straw en The Race F1 Podcast, el equipo se ha convertido en una «versión más corporativa» de sí mismo, con una mayor supervisión y control por parte de sus propietarios.
Bajo el reglamento de 2026, Red Bull está sufriendo a pesar de que la FIA considera que su unidad de potencia es la mejor de la parrilla, un logro del que se atribuye gran parte del mérito a Horner. Sin embargo, el RB22 es considerado internamente como un «fracaso». Ha demostrado ser poco fiable y no ha podido igualar el ritmo de Mercedes, McLaren y Ferrari.
No se puede culpar únicamente a Mekies de esta situación. Sin embargo, la estructura que lo rodea es cada vez más relevante. Straw describe el nuevo enfoque como algo «negativo» y un «peligro» para el equipo, argumentando que Mekies no tiene el mismo poder que tenía Horner. En lugar de actuar como una fuerza política dominante, parece estar funcionando como un «funcionario» o simplemente como un «empleado».
El ejemplo más claro es el ADUO. A Red Bull no se le permitirán mejoras adicionales en 2026 ni en 2027 porque la FIA considera que tiene el motor más potente. Mekies ha advertido de las consecuencias «desastrosas», pero la crítica es que Horner habría protestado de forma más agresiva y utilizado su influencia para cuestionar la decisión.
Este contraste se suma a las preocupaciones más amplias sobre el rendimiento analizadas en el informe de mitad de temporada 2026 de Red Bull.
Un equipo de F1 debe ser capaz de funcionar como una operación de carreras unificada. El argumento actual es que la supervisión corporativa de Red Bull está restringiendo esa libertad. Se decía que el antiguo propietario, Dietrich Mateschitz, era eficaz precisamente porque rara vez interfería en el funcionamiento del equipo.
Por lo tanto, Mekies necesita mayor margen de maniobra en Milton Keynes. A menos que Red Bull restablezca esa libertad operativa, el equipo podría seguir sufriendo, independientemente de si el director del equipo es personalmente responsable o no.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.