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Ferrari llegaba a Monza con Charles Leclerc y Lewis Hamilton compartiendo la segunda fila de parrilla, alimentando las esperanzas de lograr un gran resultado en el fin de semana más trascendental del año para la escudería. Sin embargo, el Gran Premio de Italia se torció prácticamente desde el inicio.
Ambos pilotos se tocaron en la primera chicane y la carrera de Leclerc terminó abruptamente en la segunda vuelta tras un violento accidente en la Parabólica. Aunque el monegasco salió ileso, Ferrari se quedó con un SF-26 destrozado y con el riesgo de perder elementos clave de la unidad de potencia. Tras la bandera roja y la posterior relanzada, Hamilton solo pudo remontar hasta la sexta posición, un botín insuficiente para las aspiraciones de Maranello y de su jefe de equipo, Fred Vasseur.
«Mañana por la mañana en la fábrica empezaremos a preparar Madrid, y llegaremos allí con toda la energía necesaria para conseguir un buen resultado», declaró Vasseur. «Tened por seguro que la próxima semana volveremos mucho más fuertes».
La magnitud del desencanto en el seno del equipo ya se analizó a fondo tras el fiasco de Ferrari en Monza: ¿un tiro en el pie de la Scuderia?, donde quedó patente cómo este incidente expuso las carencias del conjunto en su propia casa.

El incidente en los primeros compases revivió el eterno dilema sobre cómo debe gestionar Ferrari los intereses de sus dos pilotos. Al bajarse del monoplaza, Hamilton dejó claro que sus aspiraciones en el Campeonato del Mundo exigen un respaldo más firme y que ha llegado el momento de aplicar normas de combate claras dentro del garaje.
Vasseur prefirió no valorar la maniobra antes de reunirse con ambos, aunque admitió que la Scuderia podría verse obligada a priorizar a uno de sus contendientes por la corona. El directivo francés defendió que haber tomado esa decisión antes de Monza habría sido prematuro, aunque reconoció que ahora disponen de margen para debatir la situación tanto con Leclerc como con Hamilton.
«Es indudable que en algún punto hay que tomar una decisión», admitió Vasseur. «Pero creo que antes de Monza era demasiado pronto para hacerlo».
Más allá del caos inicial, Vasseur considera que a Ferrari le aguardaba una tarde complicada de todas formas. Aunque la evolución del motor aportó una mejora sustancial, el monoplaza siguió mostrándose vulnerable en las rectas. Hamilton encontró serias dificultades para adelantar y defenderse, mientras que la entrega de la batería en un sector dejaba al bólido desprotegido en la siguiente recta.
El responsable del equipo matizó que el inconveniente no radicó en la estrategia de entrega eléctrica, sino en un déficit de potencia pura. Los intentos de compensarlo alterando el despliegue de energía solo trasladaron la debilidad a otra parte del circuito, provocando lo que definió como una «espiral negativa» en pleno fragor de la batalla.
El trazado de Madrid debería ajustarse mejor a las características del Ferrari, si bien Vasseur advirtió que conviene templar los ánimos hasta haber asimilado todo lo ocurrido en Monza. Para la formación italiana, la próxima cita representa una pronta revancha para transformar un doloroso tropiezo ante sus aficionados en una respuesta contundente.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.