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El primer fin de semana de Lewis Hamilton con el ingeniero de carrera interino Carlo Santi en el Gran Premio de China ya ha dejado al descubierto los problemas estructurales que afectan al departamento técnico de Ferrari. La frustración audible del siete veces campeón del mundo durante la única sesión de entrenamientos del viernes evidencia que las dificultades que marcaron su turbulenta campaña de 2025 —caracterizada por tensos intercambios por radio con su anterior ingeniero, Riccardo Adami— siguen sin resolverse.
El fichaje de Hamilton por Ferrari debía marcar un nuevo capítulo en su legendaria trayectoria, pero la temporada pasada acabó convirtiéndose en una sucesión de malentendidos por radio y desajustes técnicos con Adami. En lugar de abordar estos problemas de raíz, Ferrari optó por nombrar a Santi como solución interina de cara a 2026, una decisión que el propio Hamilton reconoció que podría comprometer sus aspiraciones al título. La ausencia de un ingeniero de carrera permanente refleja una preocupante falta de claridad estratégica en la Scuderia, dejando a Hamilton afrontar una temporada clave de desarrollo sin un referente técnico estable.
Las grietas no tardaron en aparecer en Shanghái. Durante la sesión del viernes —la única disponible debido al formato sprint— las exigencias de información por parte de Hamilton se volvieron cada vez más directas. "¡Dame un plan, compañero!", reclamó por radio, con un tono que delataba su irritación ante la falta de directrices estratégicas en tiempo real. Cuando Santi respondió con un escueto "¡Sí!", Hamilton insistió: "No sé en qué posición estoy en la sesión."
El intercambio refleja un patrón preocupante: Hamilton obligado a extraer información táctica básica en lugar de recibir apoyo proactivo. Aunque Santi terminó proporcionando datos comparativos —señalando una desventaja de 1,3 segundos frente a Mercedes con el compuesto blando— el carácter reactivo de la comunicación dejó en evidencia una asociación que aún busca su equilibrio. Hamilton finalizó sexto en la sesión, por detrás de los dos Mercedes, los dos McLaren y su compañero de equipo, Charles Leclerc.
Aumentando la presión sobre Ferrari está la clara superioridad de ritmo de Mercedes. Hamilton reconoció una diferencia de 0,8 segundos en clasificación en Melbourne, mientras que en ritmo de carrera el equipo alemán disfrutó de una ventaja de entre 0,4 y 0,5 segundos en aire limpio. El británico atribuye parte de esta brecha a la superior gestión energética de su antiguo equipo y a la implementación del SLM (Gestión Estratégica de Carga) bajo la nueva normativa de 2026. Reducir esa distancia exige una sincronización interna impecable, precisamente lo que Hamilton y Santi aún no han logrado consolidar.
Sin embargo, la negativa de Hamilton a aceptar un rendimiento por debajo de los estándares ofrece un atisbo de esperanza. Al orientar activamente a Santi sobre sus expectativas y necesidades de información, el campeón está, en esencia, construyendo la relación desde sus cimientos. Su tono exigente, aunque tenso, no refleja capricho alguno, sino los estándares profesionales forjados durante más de veinte años en la élite de la Fórmula 1. La gran incógnita para la campaña de Ferrari en 2026 es si Santi será capaz de asimilar ese aprendizaje y evolucionar hasta convertirse en un socio sólido a largo plazo.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.
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