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El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ha ofrecido una nueva perspectiva sobre el enfoque del organismo rector respecto a un posible regreso a los motores V8 en la Fórmula 1, dejando claro que cualquier cambio tendría que cumplir con una exigente serie de criterios antes de recibir la aprobación.
El debate ha continuado desde principios de 2026, cuando Ben Sulayem planteó por primera vez la posibilidad de sustituir las unidades de potencia turbo-híbridas V6 de la Fórmula 1 por una fórmula de aspiración natural. Varios equipos han indicado desde entonces que verían con buenos ojos tal medida, mientras que el reglamento actual debe permanecer vigente hasta 2031 como muy tarde.
Esto otorga a la FIA un plazo límite claro para finalizar cualquier concepto de motor de reemplazo. Los primeros años de la década de 2030 siguen siendo la ventana más probable para un cambio, aunque todavía no se ha presentado ninguna propuesta formal.
La discusión ha cobrado impulso ante la frustración con las unidades de potencia de 2026. Los pilotos y los equipos han criticado su dependencia del despliegue eléctrico y los compromisos de gestión de energía que pueden derivarse durante una carrera. Las recientes preocupaciones sobre la imprevisibilidad en esta área también se han explorado en informes sobre el impacto de la unidad de potencia de 2026 en la clasificación.
En declaraciones a Viaplay, Ben Sulayem reconoció que la FIA debe estar dispuesta a revisar las decisiones que no funcionan según lo previsto.
“Cometemos errores. Tenemos lagunas, al igual que los equipos”, afirmó. “Pero una cosa que siempre haremos es levantar la mano y solucionarlo”.
También señaló la mejora de la competencia en pista desde el inicio de la temporada como prueba de que la supervisión reglamentaria está teniendo efecto. Sin embargo, cualquier cambio de motor tendría que superar un obstáculo de aprobación importante: los fabricantes y los fabricantes de unidades de potencia requieren una “supermayoría” de cuatro de cada seis, junto con la opinión de los equipos.
Ben Sulayem describió el trabajo de la FIA como un proceso de “libro blanco” nuevo, en lugar de un compromiso con un diseño V8 predeterminado. La calidad del sonido, la simplicidad mecánica y el control de costes se encuentran entre las prioridades que se están considerando, manteniendo la sostenibilidad mediante el uso de combustible sostenible. Actualmente se está llevando a cabo un modelado de costes detallado con los equipos.
El presidente de la FIA también subrayó que el proceso pretende involucrar a toda la comunidad de la F1. Se está consultando a los equipos, a los fabricantes de unidades de potencia y a los pilotos antes de que el concepto avance.
“Es importante. No soy yo, no son los equipos. Son los pilotos quienes conducen estos coches”, dijo Ben Sulayem.
Por ahora, la dirección de los motores de la Fórmula 1 sigue sin resolverse. Pero la posición de la FIA es clara: cualquier regreso del V8 debe cumplir con el sonido, la simplicidad, la asequibilidad y la sostenibilidad, siendo 2031 el límite máximo para finalizar una decisión.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.
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