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Se espera que el procedimiento de pre-salida de la Fórmula 1 se mantenga vigente para la temporada 2027, a pesar de que la FIA considera que las principales preocupaciones de seguridad en torno a las salidas lentas ya han sido resueltas.
Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, afirmó que la advertencia de cinco segundos, introducida tras los test de invierno en Baréin al detectarse dificultades en varios equipos, se ha convertido en una parte establecida de la secuencia de salida. El procedimiento utiliza una señal de advertencia y luces azules parpadeantes en la parrilla una vez que todos los coches se han colocado tras la vuelta de formación.
«Creo que los cinco segundos son un proceso establecido ahora; no veo por qué cambiaría en este ciclo reglamentario», declaró Tombazis a un grupo selecto de medios.
La medida surgió tras un debate político en el paddock. Varios equipos solicitaban tiempo adicional durante el procedimiento de salida para revolucionar sus turbocompresores y ganar potencia. Ferrari se opuso a un retraso mayor, ya que su turbo más pequeño otorgaba a la Scuderia una ventaja en la arrancada. El jefe de equipo de Ferrari, Frederic Vasseur, dejó claro tras el compromiso que cinco segundos era el máximo que estaba dispuesto a aceptar, declarando que «ya es suficiente».
Tombazis subrayó que el procedimiento de pre-salida no es principalmente una medida de seguridad. En su lugar, permite que los coches que llegan a la parrilla en momentos distintos puedan prepararse adecuadamente antes del inicio. Los sistemas eléctricos diseñados para proteger contra salidas peligrosamente lentas son una cuestión aparte.
La necesidad de dicha protección quedó patente en la prueba inaugural de la temporada en Melbourne. Liam Lawson abandonó su posición en la parrilla extremadamente despacio, obligando a Franco Colapinto a realizar una maniobra evasiva para evitarlo.
Según Tombazis, la FIA ha trabajado desde entonces en un sistema de recuperación de emergencia. El sistema resultante de detección de salida de baja potencia identifica cuándo un coche acelera inusualmente lento después de que el piloto suelte el embrague. Esto puede activar automáticamente el despliegue del MGU-K para proporcionar un nivel mínimo de aceleración.
«La parte eléctrica es más un tema de seguridad», explicó Tombazis, señalando que el sistema tiene como objetivo evitar que los coches se calen y reducir el riesgo de otro incidente peligroso.
La FIA ha dejado claro anteriormente que esta intervención no puede generar una ganancia de rendimiento. Puede convertir una salida desastrosa en una mala, pero no puede transformar una mala salida en una arrancada competitiva.
Este enfoque refleja la postura más amplia de la FIA sobre las medidas de seguridad: al igual que con su reciente revisión del concepto de alerón «Macarena» de la Fórmula 1, la prioridad es abordar el riesgo sin eliminar un procedimiento que ya se ha integrado en el marco competitivo.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.