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El fin de semana del Gran Premio de Italia comenzó para Red Bull con un problema que esperaban que Monza expusiera con menor crudeza que Zandvoort: un balance inestable del monoplaza. El equipo llegaba al Templo de la Velocidad con la expectativa de encontrar una oportunidad más favorable, pero los entrenamientos libres del viernes enviaron la señal contraria. Ambos Red Bull terminaron por detrás del piloto de Racing Bulls, Arvid Lindblad, y del piloto de Haas, Oliver Bearman.
Max Verstappen se perdió la primera sesión de entrenamientos libres, en la que Ayumu Iwasa se puso al volante del RB22, y regresó en la FP2 para encontrarse con un coche que generó una larga lista de frustraciones. El tetracampeón del mundo reportó dificultades con los frenos, falta de carga aerodinámica trasera y un fuerte rebote tras modificar los reglajes. El resultado fue un monoplaza difícil de colocar con precisión y consistencia en las secciones de alta velocidad.
Nuestro resumen del viernes en Monza ofrece un panorama más amplio de una jornada inaugural caótica, pero la valoración interna de Red Bull fue contundente: solucionar el balance es la prioridad absoluta.

El director técnico de Red Bull, Pierre Wache, explicó que la escudería afronta un problema de fondo y no una simple adaptación a las modificaciones menores detalladas en el documento de la FIA para el bib y el alerón delantero.
“Creo que está claro que tenemos un problema de balance en el coche, esa es la clave”, declaró Wache a Motorsport.com al ser consultado sobre las quejas de Verstappen por radio. “Para ser sincero, se parece un poco a lo de Zandvoort, y estamos intentando entender cuál es el problema. Tratamos de solucionarlo de otra manera mediante la puesta a punto y los componentes del coche”.
Wache añadió que Red Bull evaluará piezas que ha tenido disponibles durante varias carreras antes de decidir qué camino tomar. No obstante, la ausencia de Verstappen en la FP1 ha reducido el margen de reacción del equipo, que solo dispondrá de la FP3 para progresar antes de las sesiones competitivas.

Red Bull también tropezó con inconvenientes en la gestión de energía, un aspecto que Verstappen ya había señalado como punto débil en trazados condicionados por el despliegue energético. Iwasa comentó que el equipo detectó una anomalía en la vuelta previa a un intento rápido programado, aunque calificó la experiencia como un aprendizaje valioso para el resto del fin de semana.
Iwasa coincidió en la misma limitación de balance que sufrió Verstappen: el coche respondía de forma aceptable a baja velocidad, pero se volvía impredecible y delicado en las curvas rápidas, generando lo que describió como un “balance inconexo”.
Wache no consideró la gestión de energía como la urgencia inmediata. Para Red Bull, la prioridad absoluta sigue siendo corregir el balance del monoplaza, tanto sobre el asfalto de Monza como en la fábrica de Milton Keynes.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.