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Cadillac ha confirmado que el sobrecalentamiento de los frenos está detrás de los problemas de fiabilidad que han lastrado repetidamente su temporada de debut en la Fórmula 1, incluido otro fallo en el Gran Premio de Hungría.
La imagen de un Cadillac echando humo se ha vuelto cada vez más habitual en 2026. Más que la falta de velocidad pura, la fiabilidad se ha convertido en el principal obstáculo del equipo, con Valtteri Bottas y Sergio Pérez afectados por el recurrente problema de frenos.
Ambos pilotos abandonaron durante las primeras vueltas del Gran Premio de Austria, donde el intenso calor agravó la situación. En el caso de Bottas, aquel fallo se sumó a otros abandonos relacionados con los frenos en Mónaco y Barcelona, lo que confirma que se trata de un patrón y no de una avería aislada.

Cadillac estrenó en Hungría unos nuevos conductos de freno con el objetivo de solucionar el problema. Sin embargo, el fallo volvió a aparecer. El freno delantero izquierdo de Bottas se incendió en la vuelta 15 de las 70 previstas, obligándolo a utilizar el muro de boxes para ayudar a detener el coche antes de aparcarlo y enfrentarse al fuego con un extintor. En ese momento no había comisarios cerca.
Pérez tampoco logró terminar, aunque su abandono se debió a un problema independiente en la suspensión delantera. El resultado supuso el segundo doble abandono de Cadillac esta temporada, después del de Austria, mientras Bottas seguía siendo uno de los tres únicos pilotos que aún no habían sumado puntos en 2026.
Tras la carrera, Bottas señaló que el calor y el trazado del Hungaroring, con numerosas curvas, habían creado unas condiciones especialmente exigentes para los frenos. Los conductos delanteros revisados de Cadillac se habían diseñado para evitar que el problema se repitiera, pero no proporcionaron suficiente flujo de aire.

«Esos nuevos conductos delanteros intentaban abordar el problema y evitar que volviera a ocurrir, pero está claro que todavía necesitamos más flujo de aire en los frenos», explicó Bottas. «Eso ha quedado claro hoy. Pero, de nuevo, las condiciones eran bastante extremas y el circuito también lo era».
Más tarde, explicó que el sobrecalentamiento no se limitó al sistema de frenado. «Los frenos se calientan demasiado y llega un punto en el que todo empieza a arder por dentro», afirmó. «Y eso, evidentemente, lo destruye todo».
Bottas añadió que perdió por completo los frenos durante la vuelta de entrada a boxes. Creía que los latiguillos se habían quemado, lo que le obligó a detener el coche contra el muro.
Con el parón veraniego ya en marcha antes del Gran Premio de los Países Bajos en Zandvoort, el 23 de agosto, Cadillac dispone de poco tiempo para reaccionar. Bottas no espera una mejora de rendimiento y reconoció que no creía que el equipo tuviera preparada una solución importante para Zandvoort, aunque sí confiaba en que hubiera avances en los frenos.

Para conocer mejor lo ocurrido durante ese mismo fin de semana en Budapest, consulta nuestro informe sobre el fallo de las banderas azules en el GP de Hungría.
«En algún momento llegará el momento de centrarnos al 100 % en el próximo año», declaró Bottas. Para Cadillac, la temporada de debut sigue marcada por un problema de fiabilidad que los nuevos conductos de freno todavía no han logrado resolver.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.
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