Cargando

La cita de casa de Ferrari destapó un problema mucho más grave que un simple toque en la primera vuelta. Lewis Hamilton terminó sexto en Monza después de que Charles Leclerc lo enviara a la grava, antes de que el propio piloto monegasco trompeara contra las protecciones de la Parabolica a gran velocidad al final de la siguiente vuelta, provocando una bandera roja.
El perjuicio inmediato resultó evidente. Hamilton cedió aún más terreno frente a los pilotos de Mercedes, Kimi Antonelli y George Russell, mientras que Ferrari quedó a 122 puntos de la escudería de la estrella en el campeonato de constructores. Antonelli aventaja ahora a Russell en 66 puntos y a Hamilton en 76, con Leclerc quinto a 112 puntos de la cabeza del certamen.
El desenlace también acrecentó la frustración de Hamilton con la toma de decisiones estratégicas de Ferrari. El británico ya había criticado la gestión de las órdenes de equipo en el Gran Premio de los Países Bajos, al considerar que se escapó un podio mientras Ferrari vacilaba a la hora de pedirle a Leclerc que le cediera el paso, cuando Hamilton rodaba con mayor ritmo y neumáticos más frescos. En Monza, la situación se volvió insostenible.

“A partir de hoy, nos hemos dejado una cantidad enorme de puntos respecto a ellos [Mercedes]”, declaró Hamilton a varios medios de comunicación, entre ellos Motorsport.com. “Es demasiado tarde para que se tomen esas decisiones. Llegan con semanas y semanas de retraso”.
Hamilton afirmó que Ferrari no ejecutó con precisión ni la clasificación ni la carrera, a pesar de la entrega de todo el personal de la fábrica y del apoyo incondicional de los aficionados. El equipo ya pasó apuros para coordinar los rebufos durante la sesión de clasificación —un elemento crucial en el veloz trazado de Monza— y Hamilton estuvo al borde de la eliminación en la Q2. Además, salió tarde a pista en su primer intento de Q3 y se quedó sin rebufo, viéndose obligado a remontar para clasificar detrás de Leclerc tras aplicarse la sanción a Oscar Piastri por obstaculizar.
En la primera chicane de la carrera, Hamilton pareció ganar el interior. Mantuvo la posición en el siguiente vértice, pero Leclerc lo arrastró hacia el exterior y el británico cayó del grupo de cabeza hasta la décima plaza. Leclerc describió posteriormente el incidente como una responsabilidad compartida, asegurando que “fuimos demasiado lejos”. Una versión que Hamilton rechazó de plano.
“Ahí no hubo ningún ‘fuimos’”, sentenció. “Yo no compito de forma sucia. Siempre he corrido de manera limpia y justa, y siempre he dejado espacio”.
Este desencuentro intensifica la tensión que ya se vislumbraba tras la postura de Leclerc sobre el incidente en Monza. Hamilton sostiene que Ferrari necesita establecer normas de enfrentamiento claras y definidas, recordando su etapa en Mercedes, donde directrices de este tipo figuraban por escrito.
“Aquí no hay normas”, concluyó. “Tenemos que cambiar las cosas porque esto no nos ayuda a avanzar”.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.