Cargando

Charles Leclerc otorgó a Ferrari la ventaja inicial en los Libres 1, pero Mercedes reaccionó en una segunda sesión mucho más representativa, con George Russell marcando la vuelta más rápida. Sin embargo, la verdadera intriga surgió durante las tandas largas posteriores.
Esas simulaciones de carrera suelen ser el indicador más fiable del ritmo potencial en el gran premio, pero los datos del viernes no arrojaron un veredicto definitivo. Una vez ajustados los tiempos por la duración de cada tanda y el compuesto de neumáticos utilizado, Ferrari y Mercedes quedaron prácticamente calcados. Charles Leclerc y Lewis Hamilton igualaron con exactitud la referencia, mientras que Russell apenas rodó dos centésimas por vuelta más lento. El líder del campeonato, Kimi Antonelli, se situó a tan solo cuatro centésimas.
Esta tremenda igualdad confirma el panorama descrito en nuestro resumen del viernes en Monza: la zona alta está en un puño y la clasificación del sábado podría decidirse por el más mínimo detalle de ejecución.

Las interminables rectas de Monza y su reducido número de curvas obligan a optimizar al máximo cómo se distribuye la potencia y la energía a lo largo de cada vuelta. Los registros muestran que Mercedes saca ventaja al principio del giro, mientras que Ferrari recupera terreno en el último sector.
El tiempo de 27.044 segundos marcado por Russell en el primer sector solo fue superado por el 27.039 de Pierre Gasly. En ese mismo tramo, los Ferrari cedieron entre una y dos décimas: Hamilton paró el crono en 27.174s y Leclerc en 27.259s. Mercedes también dominó el segundo sector al registrar 27.784s, frente a los 27.874s de la Scuderia.
No obstante, el último sector cambió por completo la tendencia. El 27.546s de Leclerc fue unas dos décimas más veloz que el 27.721s de Russell. Esta disparidad en la entrega de rendimiento impide señalar a un favorito claro, tanto para la pole position como para la carrera del domingo. Con márgenes tan estrechos, cualquier pequeño error de pilotaje costará varias posiciones en la parrilla.

McLaren se quedó a unas cuatro décimas a una sola vuelta, aunque el ritmo de Lando Norris en tanda larga fue más alentador, situándose a solo 0.19s por vuelta de la cabeza. El MCL40 pareció menos cómodo en el trazado de Monza que en los revirados circuitos de Budapest o Zandvoort, perdiendo la mayor parte de su tiempo en el tercer sector.
El panorama en Red Bull resultó aún más preocupante. Su déficit en simulación de clasificación alcanzó las 0.818s, mientras que en ritmo de carrera se quedó a 0.22s. El RB22 cedió demasiado tiempo en las curvas de los dos primeros sectores como para poder recortar esa desventaja en las rectas, lo que deja al equipo austríaco como cuarta fuerza en el mejor de los casos.

Racing Bulls se afianzó al frente de la zona media, mientras que Audi experimentó un claro retroceso. Nico Hülkenberg rodó a 1.42s por vuelta de la referencia en una tanda larga representativa, quedando superado también por Alpine, Williams y Haas. Gabriel Bortoleto, por su parte, solo pudo completar tres vueltas antes de que una avería mecánica pusiera punto final a su jornada.
Aston Martin tampoco levantó cabeza: Fernando Alonso no pudo realizar ninguna tanda larga significativa, mientras que Lance Stroll rodó a 3.94s por vuelta del mejor tiempo. Cadillac volvió a situarse por delante del equipo de Silverstone.
Sin una degradación notable en ninguno de los tres compuestos disponibles, la telemetría del viernes anticipa una estrategia a una sola parada para el domingo, al margen de la combinación de neumáticos elegida.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.