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El jefe del equipo Red Bull, Laurent Mekies, ha confirmado que la escudería introducirá una solución para su alerón trasero "Macarena" en el Gran Premio de Hungría, tras haber retirado dicho diseño para la ronda en Bélgica.
El alerón trasero se convirtió en una clara preocupación de fiabilidad tras varios incidentes protagonizados por Max Verstappen. El piloto neerlandés sufrió un accidente durante la clasificación del Gran Premio de Austria y, posteriormente, hizo un trompo desde la tercera posición en el Gran Premio de Gran Bretaña, después de que el flujo de aire alrededor del alerón trasero no lograra restablecerse con la suficiente rapidez al cerrarse el flap.

Aunque los fallos estaban relacionados con la mecánica, Mekies indicó tras Silverstone que se trataba de problemas distintos. En consecuencia, Red Bull decidió no utilizar el diseño "Macarena" en Spa mientras se desarrollaban soluciones en Milton Keynes. En su lugar, el equipo volvió a su especificación anterior de alerón trasero, que cuenta con una apertura de flap estilo DRS.
Tras el Gran Premio de Bélgica, Mekies dejó claro que la respuesta del equipo había abordado la naturaleza de los fallos por separado, en lugar de tratarlos como un único problema.
“Fue mecánico, y fueron dos cosas diferentes”, explicó Mekies. “Así que dos problemas mecánicos distintos. Tendremos una solución para Budapest”.

Esta confirmación marca el siguiente paso definido para Red Bull, después de que Verstappen asegurara la tercera posición en Spa con el diseño antiguo. También subraya la importancia de resolver ambos problemas mecánicos antes de que el equipo vuelva a implementar el concepto más reciente.
El fin de semana de Red Bull en Bélgica ya había sido objeto de un estrecho seguimiento debido a su decisión sobre el alerón trasero. Verstappen había descrito el paquete como positivo, pero se mantuvo cauteloso ante el déficit del equipo, lo que convirtió el resultado de Spa en un punto de referencia útil para comparar ambas especificaciones.
La valoración de Verstappen sobre el alerón trasero antiguo fue medida pero clara. La prioridad inmediata, señaló, era mantener el coche bajo control durante toda la carrera.

“Funcionó bien. Mantuve [el coche] en la pista, que creo que es lo primero”, dijo Verstappen. “Fuimos un poco más competitivos y el equilibrio fue algo mejor, pero sufrimos más con el neumático duro, así de simple”.
Sus comentarios apuntan a un compromiso entre ambos diseños. El alerón antiguo proporcionó un coche más manejable y un equilibrio ligeramente mejorado, pero también supuso un mayor sufrimiento con el compuesto duro. Red Bull llegará ahora a Budapest con la tarea de mantener esa estabilidad mientras soluciona los fallos que obligaron a descartar el diseño "Macarena" en el Gran Premio de Bélgica.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.
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