Verstappen no conecta con Madring y Red Bull teme la falta de huecos

El primer fin de semana de la Fórmula 1 en el trazado que rodea el recinto de IFEMA en Madrid ha dejado, por ahora, un estreno relativamente controlado en la categoría reina. Mientras que la Fórmula 3 y la Fórmula 2 sufrieron varios accidentes e incluso el incendio de un monoplaza, el percance de Arvid Lindblad durante la segunda sesión de entrenamientos libres ha sido el único incidente de un F1 en este Gran Premio de España.
Este balance inicial ha evitado que el Madring se gane la fama de circuito "destructor de coches" en el Gran Circo. Sin embargo, el trazado no ha causado una impresión especialmente positiva en Max Verstappen, quien se mantiene firme en su rechazo a los circuitos de corte netamente urbano.

Al ser preguntado por su primera valoración de la pista, el tetracampeón del mundo fue escueto: «Sí...». Cuando se le insistió sobre si eso era todo lo que tenía que comentar, Verstappen explicó: «Sí, no sé. No soy fan de los circuitos urbanos y eso no va a cambiar nunca. Siempre voy a preferir pilotar en un circuito como Spa».
No obstante, quiso valorar el esfuerzo organizativo tras el evento: «A ver, lo que han hecho aquí, el montaje de todo, creo que han hecho un trabajo fantástico, pero a mí no me gustan las pistas urbanas».
La crónica detallada del dominio de Kimi Antonelli en los Libres 2 evidenció la igualdad en los primeros puestos, donde Verstappen concluyó sexto, a cuatro décimas del piloto de Mercedes.

Red Bull afronta un complejo compromiso técnico
El director técnico de Red Bull, Pierre Waché, considera que el Madring representa un examen muy exigente para los ingenieros debido a la gran variedad de virajes que presenta, un reto que se complicará aún más por lo difícil que resultará adelantar.
«Tiene muchos tipos distintos de curvas y eso resulta interesante desde la perspectiva del diseño», apuntó Waché. «Pero aparte de eso, parece evidente que adelantar va a ser muy complicado».
El dilema principal se centra en la altura de marcha y la rigidez de la suspensión. El monoplaza debe ser lo bastante rígido para rendir en las curvas de alta velocidad y en el peralte, pero suficientemente dócil para absorber los bordillos. Además, las escuderías deben gestionar la entrega de potencia eléctrica y el deslizamiento de las gomas en las zonas que se negocian a fondo.
«Hay algunas curvas que se toman con el acelerador a fondo y hacen derrapar los neumáticos; es algo que debemos analizar con calma. Pero sí, es un trazado desafiante», añadió Waché.

Verstappen busca equilibrio de cara a la carrera
Verstappen no cree que el nuevo escenario ofrezca a Red Bull grandes facilidades para luchar por el triunfo. Tras los entrenamientos del viernes, admitió que el equipo está donde esperaba, aunque aún necesita afinar el equilibrio del coche a una vuelta y comprender mejor el comportamiento de los neumáticos en tandas largas.
Asimismo, el neerlandés sufrió un contratiempo con la dirección asistida en los Libres 2. Señaló que el coche seguía respondiendo, aunque las sensaciones no eran idóneas, por lo que confía en que Red Bull solucione la avería antes de que continúe la acción del fin de semana.
