Qué pasó el viernes en el GP de España 2026 de Fórmula 1

La primera jornada de competición de la Fórmula 1 en el Madring dejó a dos pilotos de Mercedes al frente de los tiempos, una persistente amenaza de Ferrari y la constatación inequívoca de que el nuevo trazado madrileño no perdonará los errores.
George Russell arrancó el fin de semana dominando la FP1 antes de que el líder del campeonato, Kimi Antonelli, tomara el relevo en la FP2, certificando el pleno control de Mercedes en ambas sesiones del viernes. Justo por detrás, Ferrari se mantuvo muy metido en la pelea, mientras McLaren completaba una tarde llena de contratiempos y Arvid Lindblad experimentaba en primera persona lo fino que hay que hilar en el nuevo feudo de la categoría reina.

Mercedes encuentra de inmediato el ritmo en el Madring
Con toda la parrilla partiendo prácticamente desde cero en los 5,414 kilómetros del Madring, la jornada se enfocó tanto en asimilar los secretos de la pista como en buscar el rendimiento puro.
Russell fue el que más rápido se amoldó en los Libres 1, registrando un 1:34.077 con neumáticos blandos para aventajar a su compañero Antonelli en casi tres décimas. Las flechas plateadas abrieron la cita madrileña con un doblete inapelable, incluso con el pelotón tanteando los muros con enorme cautela en los compases iniciales.

Antonelli le dio la vuelta a la tortilla en los Libres 2, firmando la vuelta más rápida del día por delante de Charles Leclerc y Lewis Hamilton. Russell cayó a la quinta plaza, pero el mensaje de fondo no varió: Mercedes parece haber llegado a Madrid con una base competitiva intachable.
Para el joven italiano, este golpe sobre la mesa resulta vital. Llega con una renta de 66 puntos sobre Russell en el mundial, y este viernes confirmó que no hay visos de que la lucha interna por la corona vaya a apaciguarse en el asfalto del Madring.

Ferrari muestra un ritmo verdaderamente amenazante
La Scuderia fue la única escuadra capaz de plantar cara de tú a tú y de meter sus dos monoplazas en los talones de Mercedes.
Leclerc y Hamilton concluyeron tercero y cuarto en la FP1, para luego escalar a la segunda y tercera posición respectivamente en la FP2. Aunque las cargas de combustible y los mapas de motor invitan siempre a la prudencia, el SF-26 se mostró extraordinariamente asentado en los sectores más revirados y rápido desde las primeras tandas.
Esa confianza inicial de Maranello no es casualidad. El equipo ya había completado un día de rodaje promocional en el Madring hace unos meses, lo que permitió a Leclerc y Hamilton familiarizarse con los puntos clave del circuito.
A ello se suma una llamativa disparidad técnica entre ambos monoplazas. Leclerc no utiliza en Madrid la última especificación ADUO2 de Ferrari como precaución tras su fuerte impacto en Monza, mientras que Hamilton sí dispone de la versión actualizada. Pese a esa diferencia mecánica, los dos monoplazas rojos se afianzaron entre los más veloces del día.

El Madring enseña los dientes
Los Libres 1 concluyeron sin las temidas banderas rojas, pero el trazado capitalino sacó su cara más despiadada en la sesión vespertina.
Lindblad venía siendo una de las grandes sensaciones de la jornada tras ser séptimo en la FP1 y auparse hasta el cuarto puesto en la FP2, pero perdió la zaga de su Racing Bulls en la curva 13 y terminó estrellándose contra las protecciones exteriores. El incidente provocó la primera bandera roja de la historia de la Fórmula 1 en el Madring.
Poco después, Liam Lawson rozó el muro en la curva 21, y el tráfico fue un quebradero de cabeza continuo para casi toda la parrilla. Antonelli figuró entre los pilotos que mostraron su enfado por coches lentos estorbando en vueltas lanzadas, un factor que cobrará un peso monumental cuando llegue la hora de la verdad en la clasificación.
En un trazado que combina zonas muy angostas, vértices ciegos y virajes de alta velocidad, encontrar una vuelta limpia será tan crucial como tener ritmo puro.

McLaren cede un terreno muy valioso
La jornada para los de Woking resultó mucho más enigmática.
Lando Norris marcó el sexto crono en la FP1, pero prácticamente dijo adiós a los Libres 2 por culpa de un fallo en la caja de cambios. La transmisión se quedó en un punto muerto falso y obligó a cambiarla, dejando al vigente campeón del mundo en el garaje casi toda la sesión.
Oscar Piastri asumió el peso del programa técnico, pero ningún McLaren llegó a inquietar la pugna entre Mercedes y Ferrari. Si esta desventaja obedece a un déficit real de velocidad o a un viernes poco representativo es una de las grandes incógnitas que resolverá el sábado.
Tampoco fue un inicio soñado para Fernando Alonso ni para Carlos Sainz ante su afición. El asturiano vio lastrado su rodaje por un fallo de embrague arrastrado desde los Libres 1 a la FP2, y ninguno de los ídolos locales logró asomarse a la parte alta de la tabla de tiempos.

La clasificación apunta a dictar sentencia
El viernes arrojó un sinfín de datos valiosos, pero ninguna jerarquía definitiva.
Mercedes parte como el equipo a batir, Ferrari parece tener la velocidad necesaria para meter presión y tanto McLaren como Red Bull deberán despejar serias dudas. Sin embargo, lo que ya nadie discute es que la sesión de clasificación del sábado será trascendental.
El Madring ya ha dejado claro con qué facilidad el tráfico, las barreras y un mínimo titubeo arruinan una vuelta. Con la incógnita de lo viable que será adelantar en carrera, asegurar una buena posición de salida se perfila como el bien más codiciado del fin de semana.
Y visto lo acontecido el viernes, Antonelli y Mercedes se postulan como los máximos favoritos para adueñarse de ella.
