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La batalla por el título del Campeonato Mundial de Resistencia de 2026 ha dado un vuelco radical tras una vibrante edición de Lone Star Le Mans en el Circuito de las Américas. Tres de los monoplazas punteros se quedaron sin sumar un botín importante, convirtiendo lo que parecía una cita clave para consolidar la jerarquía del certamen en un auténtico reinicio con solo tres rondas por disputarse.
Antes de arrancar esta carrera de seis horas, el BMW M Hybrid V8 n.º 20 y el Toyota GR010 Hybrid n.º 7 marchaban empatados con 75 puntos, mientras que el Ferrari 499P n.º 51 se situaba tercero a 18 unidades. Toyota parecía tenerlo todo de cara para asestar un golpe decisivo cuando Nyck de Vries lideraba con un margen tranquilizador a bordo del n.º 7, coche que compartía con Mike Conway y Kamui Kobayashi.
Sin embargo, la oportunidad se esfumó a menos de 15 minutos para la bandera a cuadros. Una avería hidráulica en la dirección asistida obligó a De Vries a enfilar los boxes y sellar el abandono del prototipo. El revés fue demoledor, pero BMW tampoco supo sacarle provecho: Robin Frijns y René Rast solo pudieron firmar la 12.ª posición en la máquina n.º 20 junto a Sheldon van der Linde.
El desenlace evidenció, además, un abrupto bache en el rendimiento de BMW. La firma bávara era señalada unánimemente como la gran candidata al título tras sus últimas actuaciones; sin embargo, las unidades oficiales del Team WRT nunca llegaron a presentar batalla en Austin. Ha sido el fin de semana más discreto para BMW en el WEC desde el cierre del campeonato pasado en Baréin.
Ferrari fue el fabricante más beneficiado por la retirada agónica de Toyota, aunque la gloria no cayó en manos del n.º 51 —su mejor baza por la corona— sino del n.º 50. Nicklas Nielsen, Antonio Fuoco y Miguel Molina sellaron la primera victoria del cavallino rampante desde las 24 Horas de Le Mans de 2025, tras haber sumado apenas 29 puntos en las cuatro primeras citas de la temporada. Ferrari aprovechó el fallo de Toyota en Austin para volver a lo más alto.
Por su parte, el Ferrari n.º 51 de Antonio Giovinazzi, Alessandro Pier Guidi y James Calado cruzó la meta en la 11.ª posición. Su actuación quedó lastrada por un costoso despiste en el pit lane, en el que Giovinazzi apagó involuntariamente el coche durante el relevo de pilotos, sumado a un periodo de coche de seguridad tardío que desbarató sus opciones. El punto extra obtenido gracias a la pole position sitúa a su tripulación en el cuarto puesto general, a 17 tantos de la cima.
A su vez, el Toyota n.º 8 de Brendon Hartley, Sébastien Buemi y Ryo Hirakawa se coloca ahora a tan solo 11 puntos de los colíderes tras concluir en la sexta plaza. Con esto, seis alineaciones de Toyota, BMW y Ferrari quedan comprimidas en un margen de 21 unidades al frente del mundial de pilotos.
En el campeonato de constructores, Toyota aventaja a BMW por nueve puntos, con Ferrari a 24 de distancia. Aunque todo apuntaba a que la cita texana serviría para clarificar la jerarquía del torneo, los problemas de fiabilidad en Toyota y la falta de velocidad en BMW han dejado la lucha por el título más abierta e impredecible que nunca.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.