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Max Verstappen comparó la velocidad punta de su Red Bull con la de una «tortuga» tras el Gran Premio de Italia, remarcando la clara desventaja de rendimiento que sufrió frente a los monoplazas con motor Mercedes en Monza.
Aun así, el tetracampeón del mundo completó una sólida remontada: transformó su quinta posición en la parrilla de salida en un meritorio tercer puesto, firmando de paso su quinto podio del año. Verstappen llegó a situarse líder provisionalmente tras adelantar a George Russell en los primeros compases, pero el británico no tardó en recuperar la plaza antes de que Kimi Antonelli, a la postre vencedor de la prueba, le superara también con relativa facilidad.
Por tanto, el podio de Verstappen se forjó bajo la consigna de limitar daños. Pese a las carencias del Red Bull en las rectas, logró contener a los Ferrari y McLaren marcando diferencias constantes en las frenadas. Varios de sus adelantamientos llegaron por el exterior de las curvas, donde su plena confianza en la frenada del monoplaza le permitió lanzarse al ataque de forma muy agresiva.
El resultado puso de manifiesto el contraste del paquete de Red Bull: suficientemente competitivo en curva y frenada para pelear por el cajón, pero vulnerable cada vez que sus rivales sacaban partido a su punta de velocidad en línea recta. Esta deficiencia ya había condicionado un fin de semana complejo en el templo de la velocidad, donde los problemas de balance de Red Bull en Monza ya habían generado serias dudas de rendimiento tanto en el piloto como en el equipo.

Al ser cuestionado sobre cómo había vivido una carrera en la que los rivales le rebasaban sin oposición en las rectas, Verstappen fue tajante.
«Bueno, la verdad es que no se disfruta mucho cuando la gente te pasa al lado como si fueras una tortuga».
En sus declaraciones también detalló el planteamiento que le permitió alcanzar el podio.
«Pero bueno, tocaba tirarse por el exterior. El coche va bien en frenada, eso ayuda y te da confianza para atacar en las zonas de detención».
Verstappen explicó que ejecutó esa maniobra en dos ocasiones durante las primeras vueltas, en las curvas 2 y 4. La combinación de un pilotaje decidido y una gran estabilidad al frenar le permitió exprimir los puntos fuertes del monoplaza, aun cuando el déficit en recta fue una fuente constante de frustración.

El Gran Premio de Italia se complicó todavía más por la reaparición de un contratiempo en el eje trasero sobre el que Verstappen ya había advertido durante el fin de semana. Confirmó que la situación no mejoró el domingo y que el fallo continuó lastrando su rendimiento.
«Sí, sigue ahí. No ha cambiado nada, simplemente no va bien».
Según relató el piloto neerlandés, el monoplaza acusó los baches y pianos, en especial en las curvas lentas, al no contar con un eje trasero con la flexibilidad y absorción necesarias. La anomalía resultó «otra vez poco ideal», aunque subrayó que su única prioridad consistió en extraer el máximo jugo posible al Red Bull.
«Simplemente intento sacar el cien por cien de todo lo que tengo».

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.