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Flavio Briatore ha regresado a Alpine con un objetivo claro: detener el declive del equipo y construir una estructura más sólida y constante. Desde su llegada en 2024, el jefe de equipo ha actuado con determinación, sustituyendo a Jack Doohan casi de inmediato y dando entrada a Franco Colapinto. Su enfoque es exigente e inflexible, pero una de sus políticas, expresada públicamente, podría poner en riesgo las ambiciones de Alpine a largo plazo.
Briatore ha confirmado que Alpine no irá tras ingenieros ni figuras técnicas de gran prestigio simplemente por su reputación. En su lugar, quiere reconstruir la organización detectando talento prometedor, desarrollándolo y formando un grupo capaz de trabajar unido con eficacia.
Esa filosofía es fundamental en su planteamiento. Briatore señaló las dificultades de Aston Martin pese a contar con un equipo técnico de primer nivel y afirmó que Alpine necesita «uno bueno», no un «monstruo» técnico. También citó la evolución de figuras como Ross Brawn, Bob Bell, Pat Symonds y James Allison como prueba de que los grandes líderes técnicos pueden formarse dentro de la estructura adecuada.
«Hace falta un poco de tiempo; y ese poco de tiempo no son 10 años, sino dos o tres años», afirmó Briatore.
El principio es comprensible. Briatore sostiene que Alpine sufrió demasiados cambios en la dirección, perdió personal y careció de continuidad. Su plan consiste en reorganizar el equipo, mejorar el área técnica y reforzar cada departamento en lugar de depender de un único fichaje.
Sin embargo, Alpine ya no parte de la misma posición que ocupaba durante sus etapas más fuertes como Benetton y Renault. En aquella época, el equipo competía habitualmente en cabeza y podía ofrecer a los ingenieros ambiciosos un camino claro hacia el éxito. Tras años de cambios profundos, atraer talento emergente puede resultar bastante más difícil cuando las escuderías punteras consolidadas siguen siendo el destino más evidente.
Por eso, rechazar de entrada la experiencia contrastada de figuras técnicas reconocidas podría convertirse en una oportunidad perdida de gran importancia. Alpine puede necesitar a una persona respetada, más allá del propio Briatore, que ayude a impulsar la transformación cultural que busca. El interés continuado por Christian Horner refleja precisamente ese deseo de contar con otro líder contundente, capaz de imponer una mentalidad ganadora.
Briatore tiene razón al señalar que Aston Martin demuestra que la reputación, por sí sola, no garantiza resultados. Pero un proyecto con dificultades no debería convertirse en la norma. La perspectiva más amplia sobre Alpine también se analiza en el balance de mitad de temporada de Alpine 2026.
Para Alpine, la postura más inteligente podría ser mantener la flexibilidad. Formar talento dentro de la propia organización puede funcionar, pero descartar por completo a un líder técnico contrastado podría dejar al equipo sin el catalizador inmediato que necesita.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.