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Sebastian Vettel describió ponerse al volante del Ferrari F2002 de Michael Schumacher en Monza como una vivencia sumamente emotiva, en la que confluyeron la profunda admiración hacia su héroe de la infancia y el estrecho vínculo personal que ambos pilotos alemanes forjaron años después.
Vettel pilotó el monoplaza con el que el heptacampeón conquistó la corona justo antes del Gran Premio de Italia, dentro de un fin de semana consagrado al recuerdo de la leyenda del automovilismo. Aquel instante tuvo un significado muy especial, ya que Schumacher representaba para él tanto un ídolo de juventud como un gran amigo y colega dentro de la Fórmula 1.
«En primer lugar, es por mi amigo y por honrar su recuerdo; ha sido un momento profundamente emotivo», declaró Vettel antes de subirse al monoplaza.
Esta exhibición formó parte de un amplio homenaje celebrado en la casa de Ferrari. El emotivo regreso de Sebastian Vettel a Ferrari en Monza reflejó la trascendencia de la cita, en la que Rubens Barrichello, antiguo compañero de equipo del 'Káiser', también rodó por el trazado italiano con el F2002 durante el fin de semana.

El F2002 fue la máquina con la que Schumacher conquistó su tercer campeonato de pilotos consecutivo vestido de rojo en 2002. En aquella campaña, el astro germano subió al podio en las 17 carreras disputadas, una hazaña irrepetible en la historia de la categoría reina.
Por todo ello, el coche simbolizaba mucho más que una joya histórica del Cavallino Rampante. Para Vettel, aunaba las hazañas de Schumacher, la esencia del equipo y la magia inconfundible de Monza, arropado por los tifosi que dieron vida al homenaje.
«Es mi héroe de la infancia y, más tarde, construimos una conexión muy cercana a través de la amistad y compartimos momentos maravillosos», señaló Vettel. «Creo que a todos nos gustaría verle a él pilotando hoy en lugar de a mí; yo el primero».
Vettel añadió que confiaba en que la experiencia evocara el espíritu de Schumacher y los valores que sigue transmitiendo. Asimismo, remarcó que la cita iba mucho más allá de dar unas simples vueltas de exhibición a bordo de un coche icónico.
«Es su coche, pero también es un coche campeón del mundo. Es un Ferrari. En Monza, ante los tifosi», sentenció.

El recuerdo a Schumacher trascendió las vueltas conmemorativas del F2002. Los pilotos de la Scuderia, Charles Leclerc y Lewis Hamilton, lucieron decoraciones especiales inspiradas en el legado del heptacampeón alemán, reforzando el homenaje en su carrera de casa.
Para Vettel, rodar en Monza supuso una oportunidad única de honrar a un amigo a través de la pasión que marcó la trayectoria de ambos. Aunque ya está retirado de la competición, aseguró que su amor por las carreras permanece intacto, dotando a citas como esta de un valor incalculable.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.