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El segundo puesto de Max Verstappen en el Hungaroring ofreció un resultado que incluso al piloto de Red Bull le costó explicar. Tras la carrera, admitió: «¿Cómo demonios he acabado aquí? Me quedé sorprendido; de hecho, todavía sigo sorprendido».
El podio fue un resultado bienvenido, pero apenas logró ocultar los problemas de fondo de Red Bull. Verstappen tuvo que lidiar durante todo el fin de semana con un coche sobrevirador y volvió a informar de que había detectado daños en su monoplaza durante la carrera, aunque no ofreció más detalles. Por tanto, el resultado reflejó tanto su ejecución como la capacidad del equipo para rescatar un fin de semana complicado, más que un regreso claro a la buena forma.
Las circunstancias que explican el resultado se analizan con más detalle en Verstappen revela los daños tras su segundo puesto en Hungría.
El director del equipo, Laurent Mekies, reconoció que Red Bull no había proporcionado ni a Verstappen ni a Isack Hadjar un coche que pudieran pilotar al límite con confianza. «Creo que nunca conseguimos darles a Max y a Isack [Hadjar] un coche con el que pudieran apretar», declaró.
Mekies explicó que el monoplaza había sido más difícil de gestionar el viernes y el sábado, pero que el domingo seguía sin transmitir sensaciones convincentes. El contraste con las carreras recientes era significativo: los comentarios de los pilotos en Spa o Austria habían apuntado a que el coche se acercaba más a la ventana de rendimiento esperada, algo que no ocurrió en Hungría.
Sin embargo, el ritmo no había desaparecido por completo. Mekies consideró que solo Lando Norris fue claramente más rápido que Verstappen en términos de velocidad pura, y añadió que el piloto de Red Bull podría haber igualado o superado a todos los demás. Para Red Bull, esto sugiere que el paquete actual conserva potencial, pero únicamente si el equipo consigue hacerlo utilizable de forma más constante.
Mekies afirmó que Red Bull debe comprender por qué el RB22 opera tan cerca del límite, con un rendimiento que cambia drásticamente según el equilibrio del coche y las condiciones. Mantener el monoplaza dentro de su ventana de funcionamiento ha exigido mucho a ambos pilotos y al conjunto del equipo en las últimas carreras.
Esa inconsistencia ha dejado a Red Bull en la cuarta posición del campeonato de constructores. El equipo está a más de 200 puntos de Mercedes, mientras que McLaren solo le aventaja en 43 puntos en la tercera plaza. El paquete de mejoras de McLaren causó una gran impresión en Hungría, y Mekies reconoció el paso adelante después de que Norris ganara la carrera.
El segundo puesto de Red Bull fue, por tanto, alentador, pero no definitivo. El parón veraniego ofrece al equipo tiempo para identificar por qué sigue siendo tan difícil extraer rendimiento del RB22 antes de que el campeonato se reanude en Zandvoort. El contexto de sus problemas recientes ya había quedado patente en la búsqueda de respuestas de Red Bull tras la clasificación del GP de Hungría.

Es ingeniero de software y un gran apasionado de la Fórmula 1 y los deportes de motor. Es cofundador de Formula Live Pulse, una empresa dedicada a hacer que la telemetría en directo y la información sobre las carreras sean accesibles, visuales y fáciles de seguir.
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