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Análisis

Cómo funciona el embrague de F1: salidas, levas y tracción

¿Cómo funciona el embrague en la Fórmula 1? Descubre cómo los discos de carbono, las levas del volante y los ajustes del punto de acoplamiento influyen en las salidas, los cambios de marcha y el sistema anti calado.

Cómo funciona el embrague de F1: salidas, levas y tracción
© YouTube / @official_driver61

Explicado: ¿cómo funciona el embrague en la Fórmula 1?

El embrague de un Fórmula 1 permite al piloto conectar progresivamente un motor en marcha con la transmisión y convertir un coche parado en uno que acelera. En la salida, la forma de establecer esa conexión ayuda a determinar si el coche arranca limpiamente, hace patinar las ruedas traseras o apenas consigue avanzar.

El piloto lo acciona con la mano mediante una leva del volante. Detrás de ese movimiento hay un conjunto compacto de discos de carbono, muelles y componentes hidráulicos: un mecanismo que debe transmitir un par enorme y, al mismo tiempo, permitir un control preciso durante los primeros metros de carrera.

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© Formula 1 via Getty Images

¿Qué hace realmente el embrague?

Con una marcha seleccionada y el coche parado, el motor debe poder girar sin obligar a las ruedas traseras a hacerlo. Al desembragar, se separa el motor del eje de entrada de la caja de cambios, lo que permite que giren a distinta velocidad.

Al embragar, se restablece la conexión. Durante la transición, el embrague puede transmitir par mientras sus dos lados giran a velocidades distintas. Esto se conoce como deslizamiento del embrague y permite que el coche empiece a moverse progresivamente.

El deslizamiento del embrague y el patinaje de las ruedas se producen en lugares distintos. El primero ocurre dentro del embrague; el segundo, cuando las ruedas motrices giran más rápido de lo que exigiría el avance del coche por la pista. Para lograr una buena salida hay que gestionar ambos.

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© Getty Images

Cómo transmiten el par los discos de carbono

El embrague de un F1 contiene discos alternos conectados al lado del motor y al de la caja de cambios.

Un muelle los mantiene apretados. La fricción entre sus superficies transmite el par a la transmisión. Un actuador hidráulico acciona el mecanismo de desembrague y reduce la fuerza que los mantiene unidos, para que ambos lados puedan girar de forma independiente o deslizarse uno respecto al otro.

El uso de varias superficies de fricción permite transmitir un par considerable en un conjunto compacto. Los materiales de fricción de carbono-carbono son adecuados para las exigentes condiciones de funcionamiento, y reducir el peso y la inercia rotacional es una prioridad de diseño.

No existe una única especificación pública que describa el embrague de todos los equipos. Por tanto, el número de discos, sus dimensiones y los detalles de fabricación deben entenderse como decisiones de diseño, no como cifras universales de la F1.

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© Giorgio Piola Design

Por qué los pilotos usan una leva en vez de un pedal

El mando del embrague está en el volante, separado de las levas que se utilizan para solicitar los cambios de marcha.

Al tirar de la leva del embrague hacia el piloto, se desembraga; al soltarla, el embrague vuelve a acoplarse progresivamente. El movimiento de la mano se convierte en una orden electrónica y el sistema hidráulico realiza la acción mecánica.

El reglamento de 2026 permite un máximo de dos levas de embrague. Si se montan dos, deben tener funciones y asignaciones idénticas, y está prohibido que interactúen entre sí.

Esto es importante al interpretar explicaciones antiguas sobre las salidas. Dos levas no significan que haya dos embragues, y las descripciones históricas de cómo soltar una leva para alcanzar un punto de acoplamiento preestablecido no deben aplicarse al sistema actual.

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¿Qué es el punto de acoplamiento?

El punto de acoplamiento es el momento en que el embrague empieza a transmitir par al engranar.

Identificarlo con precisión ayuda al equipo a entender cómo se traduce una determinada acción sobre la leva en el inicio del movimiento del coche. La temperatura y el desgaste afectan al comportamiento del embrague, así que quizá haya que comprobar de nuevo un ajuste previo si cambian las condiciones.

Por eso los ingenieros piden a los pilotos que localicen el punto de acoplamiento o hagan una salida de práctica. Estos procedimientos permiten conocer la respuesta del embrague y del coche antes de la salida de carrera.

La preparación de los neumáticos aborda otra parte del problema. Los calentamientos ayudan a que los neumáticos traseros alcancen la temperatura deseada y afectan a la cantidad de par que pueden transmitir a la pista.

El embrague controla cómo se entrega la potencia; los neumáticos determinan cuánta se convierte en aceleración efectiva.

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© XPB Images

¿Qué ocurre cuando se apagan los semáforos?

Con una marcha de salida seleccionada y el embrague desembragado, el piloto mantiene el motor en las condiciones previstas para arrancar.

Cuando se apagan los semáforos, el piloto suelta la leva hasta la posición inicial de acoplamiento mientras coordina el acelerador. A medida que el coche gana velocidad, se reduce el deslizamiento restante del embrague hasta que la conexión queda completamente acoplada.

Transmitir más par del que permite el agarre disponible provoca un patinaje excesivo de las ruedas. Si se carga demasiado el motor, sus revoluciones pueden caer y el coche puede quedarse rezagado. Transmitir muy poco par también resta aceleración.

Por tanto, el reto va mucho más allá de reaccionar rápido. El piloto debe acompasar la liberación del embrague y la presión sobre el acelerador a la respuesta del motor y al agarre disponible bajo el coche.

Nuestro análisis anterior sobre los problemas de Verstappen con las salidas en China muestra por qué una mala arrancada no puede atribuirse automáticamente a un fallo del embrague: la entrega de potencia también forma parte del mismo proceso.

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© Getty Images

¿Los pilotos usan el embrague en cada cambio de marcha?

Los pilotos no sueltan y vuelven a accionar manualmente la leva del embrague en cada cambio.

Solicitan el cambio mediante las levas de cambio y los sistemas de control de la transmisión lo ejecutan. El reglamento permite controlar el embrague y el par de la unidad de potencia durante ese proceso, pero exige que el piloto inicie cada cambio.

Así se distingue el cambio de marcha en movimiento de la arrancada. En una salida desde parado, el piloto debe conectar progresivamente dos partes de la transmisión que giran a velocidades muy distintas. Una vez en marcha, la caja de cambios gestiona los rápidos cambios de relación sin necesidad de repetir ese mismo procedimiento manual de salida.

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Por qué la electrónica no puede perfeccionar la salida por sí sola

El reglamento exige que el piloto controle directamente el acoplamiento del embrague, con excepciones definidas como los cambios de marcha, la búsqueda del punto de acoplamiento y la prevención del calado. También prohíbe el control de tracción y los elementos físicos que ayuden al piloto a localizar o mantener posiciones intermedias específicas de la leva.

La electrónica puede convertir la orden del piloto en una respuesta mecánica controlada. Pero sigue siendo el piloto quien debe calcular cómo soltar la leva y cuánto agarre hay disponible.

El sistema anti calado ofrece un mecanismo de recuperación si el motor corre el riesgo de pararse. Al desembragar, puede eliminar la carga y dar al piloto la oportunidad de recuperarse. Esa intervención interrumpe la tracción, así que mantener el motor en marcha aún puede tener un coste considerable en pérdida de impulso.

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Por qué importa la temperatura del embrague

El deslizamiento genera calor. Es inevitable que se produzca cierta cantidad al arrancar, pero hacerlo durante demasiado tiempo o repetirlo somete al conjunto a mayores exigencias térmicas.

La información técnica de AP Racing explica que el exceso de calor puede dañar los componentes cercanos y reducir la fuerza de apriete de un muelle, lo que permite que se produzca más deslizamiento no deseado. Que el material de fricción sea de carbono no hace que todo el mecanismo sea inmune al sobrecalentamiento.

Por eso los equipos necesitan un embrague que ofrezca una respuesta constante, además de capacidad suficiente para transmitir el par. El piloto debe saber qué efecto tendrá en las ruedas traseras un pequeño movimiento de la leva.

La recompensa va más allá de los primeros metros. Como explicamos en nuestro análisis de la victoria de Antonelli en Austin, conservar el liderato en la salida puede dar a un equipo más margen para aplicar su estrategia preferida. Una liberación precisa del embrague ayuda a proteger la posición en pista conseguida en la clasificación.

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